Human Rights Watch y Cristosal documentaron torturas físicas, sexuales y psicológicas contra migrantes venezolanos detenidos en el Cecot, prisión de máxima seguridad en El Salvador.

Un total de 40 migrantes venezolanos denunciaron haber sido víctimas de tortura física, sexual y psicológica durante su detención en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megaprisión de máxima seguridad en El Salvador.
Las acusaciones fueron publicadas por Human Rights Watch (HRW) y Cristosal, que documentaron los testimonios de los deportados, quienes relataron haber sido golpeados, humillados y sometidos a abusos sistemáticos.
Denuncias de tortura y abuso

Según el informe, los migrantes fueron trasladados al Cecot entre marzo y abril de 2025, tras ser deportados por el gobierno del expresidente Donald Trump. Muchos afirmaron haber sido golpeados con bastones, pateados y agredidos sexualmente por guardias.
Varios de ellos fueron enviados a una zona conocida como “la isla”, presuntamente como castigo por protestar dentro del penal.
Los testimonios describen un ambiente de violencia constante. “Desde que me bajaron del avión empezó la pesadilla”, contó Gonzalo, un joven de 26 años del estado Zulia. Según relató, un guardia lo golpeó al llegar y escuchó al director del penal decirles: “Llegaron al infierno”.
Otros detenidos, como Tirso Z., denunciaron que eran obligados a arrodillarse, esposados, mientras recibían golpes con bastones y patadas. “Nos dejaban así durante 30 o 40 minutos”, relató.
Acusaciones a Estados Unidos y El Salvador
HRW y Cristosal acusan tanto al gobierno salvadoreño como al estadounidense de violaciones sistemáticas de derechos humanos, e incluso de complicidad en desapariciones forzadas y torturas.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió su actuación en un comunicado citado por CNN, asegurando que la deportación se realizó “por orden del presidente Trump” y que los venezolanos enviados al Cecot “eran terroristas del Tren de Aragua y de la MS-13”.
CNN intentó obtener una respuesta del gobierno de Nayib Bukele, pero hasta el momento no ha emitido comentarios. En ocasiones anteriores, el Ejecutivo salvadoreño ha afirmado que su sistema penitenciario “respeta los derechos humanos de todos los detenidos”.
Relatos de sufrimiento y desesperación
Entre los testimonios recogidos por HRW, varios detenidos narran haber sido empujados al límite psicológico. Algunos sufrieron depresión severa y pensamientos suicidas debido al trato recibido.
“Quería suicidarme porque pensaba que muerto iba a estar mejor. Solo mi familia y mi fe me dieron fuerzas”, relató Nelson, uno de los afectados.
Tres de los venezolanos denunciaron haber sido víctimas de violencia sexual, mientras que otros afirmaron haber recibido amenazas y humillaciones constantes. “Nos decían que nadie sabía que estábamos ahí”, contó otro de los entrevistados.
¿Eran realmente miembros del Tren de Aragua?
De acuerdo con HRW y Cristosal, alrededor del 50 % de los venezolanos deportados al Cecot no tenían condenas penales, y solo el 3 % fue acusado de delitos violentos en Estados Unidos.
Sin embargo, el DHS mantuvo su versión de que los detenidos eran miembros de organizaciones criminales internacionales.
Entre los casos documentados se encuentra el de Rafael Martínez, quien aseguró haber sido golpeado por ocho guardias tras sacar la cabeza entre los barrotes. “Nos torturaron física y psicológicamente”, agregó José Mora, otro de los testigos.
Retorno a Venezuela
Cuatro meses después, el gobierno salvadoreño acordó con Venezuela el retorno de los detenidos como parte de un intercambio de prisioneros.
Al llegar, fueron sometidos a revisiones médicas y de antecedentes penales. Algunos, como Martínez, expresaron alivio por volver a su país: “Dios me dio otra oportunidad. Hay que aprovecharla y seguir adelante”.
El informe de HRW y Cristosal concluye que los hechos registrados en el Cecot constituyen violaciones graves a los derechos humanos, e insta a los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador a responder por los abusos cometidos.