Alí Jamení advierte que una intervención militar de EE. UU. provocaría “daños irreparables”, mientras crecen los ataques israelíes sobre Teherán y se agudiza la crisis.

En el sexto día de conflicto directo entre Irán e Israel, el líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamení, emitió un mensaje desafiante dirigido a Estados Unidos tras los recientes señalamientos del presidente Donald Trump. En una transmisión por televisión, Jamení rechazó categóricamente el llamado de Trump a una “rendición incondicional” e insistió en que el pueblo iraní “no puede rendirse”, advirtiendo que cualquier incursión militar por parte de EE. UU. traería consecuencias “irreparables”.
Sus declaraciones llegan en un momento de máxima tensión, mientras Israel continúa intensificando su ofensiva militar sobre instalaciones nucleares y puntos estratégicos en Teherán, incluida una planta de centrifugado. Más de 50 aviones de combate israelíes participaron en la reciente oleada de bombardeos sobre la capital iraní. Aunque las autoridades iraníes no confirmaron de inmediato los daños, la ONU sí reportó que al menos dos instalaciones nucleares fueron alcanzadas.
En respuesta, Irán lanzó dos oleadas de misiles balísticos y drones contra territorio israelí. Según Tel Aviv, la mayoría fueron interceptados y no se reportaron víctimas graves. Aun así, el conflicto escala con rapidez, y la posible implicación directa de Estados Unidos ha despertado temores globales sobre una guerra aún más devastadora.
Mientras tanto, Donald Trump ha endurecido su discurso y expresó que la paciencia de su gobierno “se está agotando”. Si bien reiteró su interés en alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, sugirió también que EE. UU. podría actuar militarmente, incluso mencionando —aunque en tono ambiguo— la posibilidad de eliminar al propio ayatolá. “No vamos a eliminarlo (¡matarlo!), al menos por ahora”, escribió en redes sociales.
Israel ha presionado abiertamente a Washington para obtener apoyo logístico y armamento más sofisticado, incluyendo bombas antibúnker capaces de destruir la instalación subterránea de Fordo, considerada el centro neurálgico del programa nuclear iraní. Sin ese apoyo, Tel Aviv reconoce sus limitaciones para desmantelar por completo la infraestructura atómica de su adversario.
Funcionarios iraníes advirtieron que si EE. UU. se involucra en el conflicto, Irán responderá con ataques a bases militares estadounidenses en la región, para los cuales ya habría posicionado misiles estratégicos, según inteligencia estadounidense. La advertencia marca una línea roja que podría desencadenar una guerra a gran escala.
En paralelo, miles de viajeros siguen varados tanto en Israel como en Irán. Los primeros vuelos de repatriación de ciudadanos israelíes comenzaron a llegar este miércoles al aeropuerto internacional Ben Gurion, mientras que el cierre del espacio aéreo y la interrupción de internet en Irán aumentan la confusión y el aislamiento. En un gesto extremo, la televisión estatal iraní pidió a la población eliminar WhatsApp, acusando a la app de espiar a favor de Israel, acusación que la empresa ha negado rotundamente.
La ofensiva israelí representa un giro radical en su estrategia militar, similar a los temidos escenarios planteados desde hace años, pero que hasta ahora no se habían ejecutado por temor a represalias regionales. Este cambio, según analistas, responde a una nueva doctrina de seguridad impulsada tras el ataque de Hamás en octubre de 2023, redibujando el mapa de poder en Medio Oriente y aumentando la presión sobre Irán, cuyo liderazgo enfrenta un desafío internacional sin precedentes.