Hwang Dong-hyuk concluye El juego del calamar con su tercera temporada y anuncia que su próximo proyecto será igual de violento. Confiesa estar cansado, pero mantiene su esperanza en la humanidad.

Tras el éxito mundial de El juego del calamar, el director y guionista surcoreano Hwang Dong-hyuk se despide con satisfacción de la serie que lo convirtió en una figura internacional. Mientras Netflix se prepara para estrenar la tercera y última temporada este 27 de junio, el creador del drama distópico ya tiene en mente su próximo proyecto: una película igual de violenta.
En una entrevista reciente, Hwang compartió detalles sobre el origen de la serie, su inesperada fama y las dificultades personales que enfrentó durante el rodaje. El fenómeno global comenzó en 2021, pero el guion fue concebido desde 2009, cuando atravesaba una profunda crisis económica en Corea del Sur. Su historia de una competencia mortal basada en juegos infantiles atrajo a millones por su mezcla de violencia, nostalgia y crítica al capitalismo.
Aunque inicialmente rechazó continuar con nuevas temporadas, el apoyo de Netflix y el entusiasmo del público lo llevaron a desarrollar dos temporadas más, filmadas de manera continua. No fue una tarea fácil: tras la primera entrega, Hwang tuvo que extraerse ocho dientes por la presión del rodaje y prometió no volver a hacer televisión en esas condiciones. Sin embargo, aceptó el reto de crear nuevos personajes y relaciones íntimas para las temporadas siguientes, asegurando que el cierre de la historia deja una ventana de esperanza en la humanidad, pese al tono sombrío de la serie.
Hwang explicó que la violencia en la serie busca ser una representación del fracaso social y no un simple espectáculo. También comentó sobre la mercantilización del proyecto, señalando que si bien es irónico que una crítica al capitalismo se haya convertido en un éxito comercial, espera que el mensaje de fondo no se pierda entre los productos derivados y la parafernalia.
Respecto a los personajes, confesó que no buscó equilibrar la empatía con el espectador de forma intencional, sino que cree que el verdadero entretenimiento nace cuando el público se involucra emocionalmente con el sufrimiento y los dilemas de los protagonistas. También reflexionó sobre la imposibilidad de que una sola persona pueda cambiar el mundo, pero sostuvo que el despertar colectivo es la única vía real hacia un cambio.
Ahora que ha concluido este capítulo, Hwang asegura que está cansado, pero satisfecho, y se prepara para dirigir su próxima película. Aunque no reveló detalles, confirmó que será tan violenta como El juego del calamar.