Del Monte Foods se declaró en bancarrota tras enfrentar una deuda de 1,200 millones de dólares, afectada por cambios en el consumo, inflación y sobreproducción durante la pandemia.

El histórico gigante de los productos enlatados Del Monte Foods solicitó este martes la protección por bancarrota bajo el Capítulo 11, en medio de una crisis económica que se ha agudizado durante la última década. Fundada en 1886, la compañía no logró resistir el impacto de múltiples factores: un incremento en su deuda, el cambio en los hábitos de consumo, la inflación y los errores operativos durante y después de la pandemia.
La empresa con sede en California informó que llegó a un acuerdo de reestructuración con sus acreedores, el cual contempla la venta de todos o casi todos sus activos. También aseguró haber obtenido 165 millones de dólares en financiamiento para continuar sus operaciones mientras avanza el proceso judicial. Entre sus marcas figuran College Inn, Contadina y Joyba.
Greg Longstreet, director ejecutivo, explicó que, tras un análisis exhaustivo, la bancarrota supervisada por tribunales es el camino más viable para salvar lo que queda de la empresa y proyectar una versión más sostenible de Del Monte.
Uno de los momentos críticos se vivió durante la pandemia de COVID-19. El confinamiento generó una explosión en la demanda de alimentos enlatados, lo que llevó a Del Monte a incrementar agresivamente su producción. Pero cuando la demanda cayó, la compañía quedó con grandes cantidades de inventario que tuvo que rematar con pérdidas sustanciales.
Otro factor determinante ha sido la deuda que arrastra desde 2014, cuando Del Monte fue adquirida por Del Monte Pacific Limited. El financiamiento de esa compra y los sucesivos aumentos de tasas de interés elevaron sus pagos anuales, que casi se duplicaron desde 2020.
Además, la empresa perdió terreno frente a marcas privadas y productos de menor precio. Según S&P Global, entre el 40 y 45% del mercado lo dominan marcas blancas, lo que representa un duro golpe para firmas como Del Monte. El encarecimiento de insumos, particularmente acero y aluminio importado para las latas, también elevó los costos.
A pesar de su situación, Del Monte continúa comprometida con mantener el acceso a alimentos nutritivos y de calidad, según manifestó su director ejecutivo. La mayoría de sus productos se cultivan en granjas familiares de Estados Unidos y México.
Con 138 años de historia, Del Monte se suma a la lista de empresas tradicionales que no han logrado adaptarse completamente a las nuevas exigencias del mercado y las presiones económicas globales.