El Pentágono reconoció que los bombardeos contra Irán solo retrasaron entre uno y dos años su programa nuclear, en contraste con la afirmación previa de Trump de que había sido destruido.

Este miércoles, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, ofreció una nueva evaluación sobre el impacto de los ataques estadounidenses e israelíes contra instalaciones nucleares en Irán: las acciones militares habrían retrasado el programa nuclear iraní entre uno y dos años, lejos de “aniquilarlo”, como aseguró en su momento el expresidente Donald Trump.
La declaración de Parnell refleja la constante variación en las versiones oficiales sobre los resultados de la ofensiva. Días antes, el jefe de inspectores de la ONU había advertido que Irán podría recuperar su capacidad de enriquecimiento de uranio en cuestión de meses. Y, pese a ello, Trump ha sostenido que la campaña conjunta con Israel logró desmantelar la infraestructura nuclear iraní.
El mes pasado, bombarderos estadounidenses B-2 lanzaron catorce bombas GBU-57 contra las instalaciones de Fordow y Natanz, sumándose a los ataques previos de Israel. Posteriormente, el gobierno estadounidense declaró un alto al fuego, abriendo la puerta a una posible negociación diplomática con Teherán.
Sin embargo, este giro también provocó una fuerte reacción en Irán. El gobierno iraní ha aprobado una ley para suspender su cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo que impedirá temporalmente la supervisión internacional sobre sus actividades nucleares.
Al interior del propio gobierno estadounidense, las versiones continúan en disputa. Mientras que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó las declaraciones triunfalistas de Trump, señalando que la campaña “aniquiló” la capacidad de Irán para desarrollar armas nucleares, otros altos mandos como el general Dan Caine han usado un tono más mesurado, reconociendo “daños severos” pero sin confirmar su impacto total.
La comunidad de inteligencia estadounidense también ha mostrado reservas. Una evaluación preliminar de la Agencia de Inteligencia de Defensa estimó hace unos días que el retraso en el programa nuclear iraní sería de solo algunos meses. Poco después, el director de la CIA matizó esta versión, indicando que aún se están analizando los verdaderos efectos de los bombardeos.
La falta de consenso entre las instituciones estadounidenses y las medidas de represalia adoptadas por Irán revelan la complejidad del conflicto, así como el riesgo de escalar tensiones en una región ya volátil. Mientras tanto, los aliados de EE.UU. expresan su apoyo a la ofensiva, aunque crece la preocupación por las consecuencias de una narrativa inestable y contradictoria.