¿Se te subió la presión? Esto es lo que debes hacer de inmediato

Mantener la calma y actuar rápido es clave ante una subida de presión arterial; aquí te decimos los pasos correctos para evitar riesgos graves.

presión

La presión arterial es la fuerza con la que la sangre circula por las arterias, y su control es vital para mantener el buen funcionamiento del organismo. Cuando esta se eleva por encima de los niveles normales (120/80 mmHg según la Asociación Americana del Corazón), se considera hipertensión, una condición que puede ser silenciosa pero peligrosa para la salud cardiovascular.

Una subida repentina de la presión puede provocar complicaciones como infartos, accidentes cerebrovasculares o daño renal. Entre los síntomas más frecuentes están dolor de cabeza intenso, mareo, visión borrosa, zumbido en los oídos, sensación de opresión en el pecho, palpitaciones y dificultad para respirar. No obstante, muchas personas pueden no presentar señales evidentes, por lo que es indispensable monitorear la presión, sobre todo si existen antecedentes familiares o factores de riesgo.

Ante una crisis, lo primero es mantener la calma. Coloca a la persona en reposo, en un lugar fresco y tranquilo, sentada con la espalda recta. Si tienes un baumanómetro, toma la presión de inmediato. Si la lectura es muy alta (por encima de 180/120 mmHg), acude a urgencias, pues podría tratarse de una crisis hipertensiva.

No administres medicamentos que no hayan sido recetados por un médico, ni uses fármacos de otra persona, ya que esto puede agravar el problema. Mientras llega la atención médica, ayuda a la persona a respirar profundamente, manténla hidratada con agua si no hay náuseas o vómito, y evita esfuerzos físicos. Si el paciente ya tiene tratamiento indicado por su doctor, puede tomarlo siguiendo las instrucciones exactas.

En casos leves, sin antecedentes graves, bastará con reposar y monitorear la presión cada 30 minutos. Como medida adicional, colocar agua fría en el rostro puede activar el reflejo vagal y reducir levemente la presión, especialmente si el aumento fue por ansiedad, aunque no es un tratamiento definitivo.

La mejor estrategia sigue siendo la prevención: dieta baja en sal y grasas, ejercicio regular, evitar tabaco y alcohol, controlar el peso y reducir el estrés. Las revisiones médicas periódicas son esenciales para quienes presentan factores de riesgo como diabetes o sedentarismo.

Saber identificar una subida de presión y aplicar los primeros auxilios puede salvar vidas. La información y la prevención son las herramientas más poderosas para mantener el corazón sano y prevenir emergencias.

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