Suiza recibe un arancel del 39 %, el más alto en Europa impuesto por Trump, generando confusión, molestia y preocupación por el impacto económico y diplomático.

Suiza ha quedado en una situación complicada tras la decisión del expresidente Donald Trump de imponerle un arancel del 39 %, la tasa más alta aplicada a un país europeo. La medida fue recibida con sorpresa y molestia en Suiza, cuyos medios describen este hecho como una «derrota histórica» comparable a hechos del pasado que marcaron al país.
A nivel mundial, solo Siria, Laos y Myanmar tienen aranceles más altos de Estados Unidos, y si Trump aumenta a 50 % los aranceles contra Brasil, ese país podría superar a Suiza en la lista. El impacto de esta medida ha generado incertidumbre en el sector exportador suizo, especialmente en industrias clave como la farmacéutica y tecnológica.
Cabe destacar que hace apenas semanas Suiza había mostrado confianza en sus relaciones con Estados Unidos, organizando en mayo una cumbre en Ginebra entre líderes estadounidenses y chinos para evitar una guerra comercial. Esta gestión diplomática permitió encuentros entre la presidenta suiza Karin Keller-Sutter y el secretario de Comercio estadounidense, Scott Bessent.
La actual situación de aranceles representa un golpe inesperado que pone en duda las perspectivas económicas y diplomáticas de Suiza, además de generar inquietud sobre posibles nuevas medidas comerciales.