Kilmar Ábrego García, deportado injustamente a El Salvador y hoy acusado de tráfico de personas, podría salir de prisión este viernes tras resoluciones judiciales que limitan otra deportación inmediata.

Kilmar Ábrego García, padre de tres hijos originario de Maryland, podría ser liberado de custodia federal este viernes, en un nuevo giro de un proceso judicial que ha puesto en tensión a tribunales y gobierno en Estados Unidos.
Ábrego fue deportado en marzo a El Salvador, pese a existir una orden judicial que lo protegía. Allí pasó varios meses en el CECOT, la polémica megaprisión de Nayib Bukele, hasta que finalmente fue regresado a EE.UU. en junio. Desde entonces, permanece detenido en Tennessee, enfrentando dos cargos de tráfico de personas.
La fiscalía intentó mantenerlo bajo prisión preventiva, alegando que representaba un “peligro”. Sin embargo, dos jueces federales rechazaron ese argumento. El juez de distrito Waverly Crenshaw escribió que las acusaciones del gobierno “no prueban la peligrosidad de Ábrego”. Una magistrada, Barbara Holmes, extendió su custodia por 30 días más, a petición de la defensa, para evitar que fuera deportado de inmediato. Ese plazo vence este viernes.
En paralelo, la jueza Paula Xinis, en Maryland, emitió un fallo para impedir que el gobierno ejecute otra deportación exprés. Ordenó que, en caso de liberación, Ábrego sea colocado bajo supervisión del ICE en Baltimore, como ocurría antes de marzo, cuando podía trabajar y residir con su familia, reportándose periódicamente. Aunque esta medida no bloquea un nuevo intento de expulsión, sí obliga a que cualquier decisión respete el debido proceso constitucional.
El caso penal sigue abierto. La fiscalía acusa a Ábrego de participar en una conspiración para transportar a miles de indocumentados, incluidos miembros de la MS-13, cargos que él niega. Su defensa argumenta que el proceso es “vengativo y selectivo”, motivado por decisiones políticas de la administración Trump, que buscaba justificar su deportación ilegal.
El juicio está previsto para enero, aunque los abogados de Ábrego solicitaron la desestimación del caso. El juez Crenshaw pidió a la fiscalía responder a esta moción a principios del próximo mes.
El desenlace inmediato dependerá de si este viernes se concreta su libertad supervisada, lo que marcaría un punto clave en un proceso judicial cargado de implicaciones migratorias y políticas.