El INEGI informó que las mujeres en México trabajan más horas que los hombres, pero gran parte corresponde a tareas no remuneradas, reflejo de la persistente desigualdad en el hogar.

Un estudio reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que las mujeres en México trabajan más horas a la semana que los hombres, aunque la mayoría de ese tiempo se dedica a actividades no remuneradas, principalmente dentro del hogar.
Según los datos del INEGI, las mujeres mexicanas laboran en promedio 61.1 horas por semana, frente a 58 horas de los hombres. Sin embargo, el 66.8 % del tiempo que ellas dedican al trabajo es no pagado, es decir, actividades como la limpieza del hogar, el cuidado de familiares o niños, y labores de voluntariado. En contraste, los hombres destinan solo el 33.2 % de su tiempo a estas tareas.
Esto se traduce en que las mujeres realizan 39.7 horas de trabajo no remunerado cada semana, lo que representa una diferencia de 21.5 horas más que los hombres. Este fenómeno, conocido como la doble jornada, afecta de manera directa el bienestar, la salud y las oportunidades laborales y educativas de las mujeres.
La situación se agrava entre ciertos grupos. Las mujeres que hablan alguna lengua indígena trabajan 27.3 horas más que los hombres en tareas no pagadas, y aquellas que viven en localidades de menos de 10,000 habitantes enfrentan una carga de 26.4 horas más, lo que revela un contexto de desigualdad aún más profundo.
Especialistas señalan que esta carga desproporcionada limita la autonomía económica de las mujeres, reduce su tiempo disponible para otras actividades y reproduce roles de género tradicionales. Además, destacan la necesidad urgente de políticas públicas que reconozcan y valoren el trabajo no remunerado, impulsen la corresponsabilidad en el hogar, e incrementen el acceso a servicios de cuidado infantil y para personas dependientes.
El informe del INEGI abre nuevamente el debate sobre la justicia en la distribución del tiempo y el valor del trabajo doméstico y de cuidados, que aunque no se paga, sostiene buena parte de la vida económica y social del país.