El documental “El Último Viaje”, de Rodolfo Santa María, llega a Chihuahua para abrir un diálogo sobre la vida, la enfermedad y la muerte con funciones en la Cineteca de Los Laureles.

El documental “El Último Viaje”, dirigido por Rodolfo Santa María Troncoso, llega a Chihuahua con una propuesta poco común: invitar al público a hablar de la muerte como una forma de comprender la vida. El filme busca generar un espacio de conversación sobre uno de los temas más profundos y silenciados de la existencia humana.
“Lo que busco es generar conversación, porque me he dado cuenta de que las personas tienen la necesidad de hablar de esto, pero no hay espacios”, comentó Santa María en entrevista con El Heraldo de Chihuahua.
La obra sigue al doctor Federico Rebolledo, tanatólogo y filósofo, en su acompañamiento a personas que enfrentan enfermedades terminales o degenerativas. Con una cámara íntima y sin artificios, el documental muestra la humanidad de esos momentos: el miedo, la serenidad y la libertad de decidir cómo vivir el final.
Para el director, El Último Viaje es una reflexión sobre el poder de elegir, mostrando tanto a quienes desean prolongar su vida como a quienes optan por priorizar la dignidad sobre el sufrimiento. “No hay respuestas únicas —explica Santa María—, pero sí la oportunidad de pensar y hablar sobre ello”.
La proyección en Chihuahua se realizará este viernes 17 de octubre en la Cineteca de Los Laureles, ubicada en avenida Universidad y División del Norte, con funciones a las 17:00 y 19:00 horas. La entrada será gratuita, aunque el cupo es limitado. Tras la exhibición, se llevará a cabo un conversatorio con el director y Samara Martínez, activista que impulsa la Ley Trasciende, enfocada en el derecho humano a una muerte digna en México.
Desde su estreno, el documental ha recorrido 21 estados del país, presentándose en cinetecas y cineclubes donde, según su director, “la gente quiere hablar, quiere contar sus historias”, generando un diálogo profundamente humano.
El Último Viaje ha sido reconocido en festivales internacionales como DOCS MX, el Festival Internacional de Cine de Monterrey y el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires, por su sensibilidad y narrativa.
Santa María concluyó señalando que “hablar de la muerte también es hablar de la vida”, una frase que resume el espíritu del documental: mirar de frente, sin miedo, el fin de la existencia para recordar lo valioso de estar aquí.