Yamileth Rodríguez denunció que recibía pagos mínimos por grabación mientras Alex Marín obtenía ingresos elevados, además de señalar control personal, emocional y financiero durante su relación.

La reciente detención de Alex Marín, conocido productor de contenido para adultos, ha provocado la reaparición de testimonios que cuestionan sus prácticas laborales y personales. Entre ellos destaca el de Yamileth Rodríguez, quien mantuvo una relación sentimental y profesional con él durante varios años. Rodríguez afirmó que, mientras participaba en grabaciones que generaban ingresos elevados, su compensación económica era considerablemente baja en comparación con lo que Marín obtenía.
De acuerdo con su relato, Yamileth recibía alrededor de cinco mil pesos por cada producción en la que aparecía, una cantidad que contrastaba notablemente con las ganancias de Marín, las cuales, según ella, superaban los cien mil pesos por video. Rodríguez señaló que nunca tuvo control ni acceso directo al dinero que se generaba. Explicó que los ingresos “no pasaban por sus manos”, ya que era Marín quien administraba todos los pagos, tanto en su papel de pareja como en el de representante.
Además de la desigualdad económica, Yamileth describió un ambiente de control emocional y psicológico. Relató que, durante la relación, enfrentó situaciones en las que se sintió presionada a realizar acciones que no deseaba, lo que derivó en una dinámica que ella definió como “turbia y controladora”. Estas declaraciones coinciden con las expresadas por otras mujeres vinculadas laboral y emocionalmente a Marín, como Mía y Giselle, quienes también han mencionado experiencias de manipulación y presunta coerción.
Rodríguez destacó que su estancia dentro del círculo cercano de Marín fue una de las etapas más complicadas de su vida. Sus palabras han puesto nuevamente sobre la mesa la discusión en torno a las condiciones de trabajo y protección de las mujeres dentro de la industria del entretenimiento para adultos, especialmente en situaciones donde el vínculo afectivo se mezcla con la actividad profesional. Según su testimonio, esta combinación permitió que se ejerciera un control tanto económico como emocional, afectando profundamente su autonomía y bienestar personal.
La detención de Marín ha contribuido a visibilizar estos señalamientos, generando cuestionamientos sobre la falta de transparencia y distribución equitativa de ingresos dentro del sector. Para Yamileth, el daño no se limitó al ámbito financiero, sino que dejó consecuencias en su desarrollo personal y profesional, marcando una etapa que describió como una pérdida de independencia y control sobre su propia vida.
