El peso mexicano acumula una apreciación cercana a 14% en 2025, su mejor resultado desde 1994, impulsado por la debilidad del dólar, el carry trade y una sólida oferta de divisas.

El peso mexicano se encamina a cerrar 2025 con su mayor ganancia anual desde 1994, año en que el régimen cambiario pasó a un esquema de libre flotación. En lo que va del año, la moneda nacional registra una apreciación de 13.9 por ciento frente al dólar estadounidense, posicionándose como una de las divisas con mejor desempeño a nivel internacional.
Este avance ocurre en un contexto marcado por la debilidad global del dólar. El índice dólar DXY, que mide el comportamiento de la divisa estadounidense frente a una canasta de monedas, muestra una contracción de 9.6 por ciento en 2025. Este retroceso refleja el deterioro en las expectativas de crecimiento económico de Estados Unidos y la previsión de menores tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
A pesar de los desafíos que ha enfrentado la economía mexicana, como la desaceleración del crecimiento y un entorno externo complejo, el peso ha logrado fortalecerse. Analistas señalan que esto evidencia una creciente desconexión entre el desempeño de la moneda y la economía real, la cual ha mostrado señales de debilitamiento en diversos indicadores.
Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, explicó que el comportamiento del peso responde a una combinación de factores. “La debilidad del dólar, las operaciones de carry trade y el incremento en el precio de la plata” han sido elementos clave que han favorecido a la moneda mexicana, señaló. A esto se suma un cambio en la dinámica del comercio internacional.
Siller destacó que los países que integran el bloque de los BRICS han intensificado el comercio entre ellos sin utilizar el dólar estadounidense, lo que ha reducido la demanda global por la divisa norteamericana y ha contribuido a su debilitamiento. Este entorno ha beneficiado indirectamente a monedas emergentes como el peso.
Otro factor relevante ha sido el atractivo de las operaciones de carry trade. México continúa siendo favorecido por el amplio diferencial de tasas de interés frente a Estados Unidos y por una percepción de riesgo relativamente baja. Incluso frente a las medidas arancelarias impulsadas por Donald Trump, el impacto sobre el país ha sido menor al anticipado en las etapas iniciales de esa política proteccionista.
De cara a 2026, los especialistas advierten que el panorama podría tornarse más volátil. Aunque el desempeño del peso ha sido sólido, se anticipan episodios de nerviosismo en los primeros meses del próximo año. Andrés Abadía, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, consideró que no se descartan movimientos bruscos en el tipo de cambio. “Es probable que el peso enfrente mayor volatilidad por recortes adicionales de Banxico, riesgos políticos y la revisión del T-MEC, lo que podría generar una depreciación moderada”, apuntó.
En el corto plazo, el peso mantiene una racha positiva. En un entorno de baja liquidez derivado de las festividades decembrinas y un mayor debilitamiento del dólar, la moneda nacional ligó su quinta semana consecutiva de ganancias. Esta secuencia representa la racha de apreciaciones semanales más prolongada desde enero de 2024.
Datos del Banco de México indican que el tipo de cambio alcanzó una paridad de 17.8930 pesos por dólar, nivel en el que acumuló una apreciación semanal de 0.59 por ciento, equivalente a 10.64 centavos. Este movimiento refuerza la tendencia de fortalecimiento observada a lo largo del año.
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de VALMEX Casa de Bolsa, señaló que la apreciación reciente del peso no puede explicarse únicamente por el debilitamiento cíclico del dólar. “En nuestro escenario, la tendencia del tipo de cambio responde a una interacción entre factores globales y una estructura local de oferta de divisas que se mantiene sólida”, explicó.
El especialista subrayó que México conserva un superávit estructural de divisas privadas, impulsado por exportaciones manufactureras, remesas en niveles elevados y un sector turístico que continúa expandiéndose, incluso en un contexto global de menor crecimiento. Esta base amplia de oferta de dólares contribuye a anclar el tipo de cambio.
En paralelo, los mercados accionarios en México también han mostrado un desempeño destacado. El índice S&P/BMV IPC acumula un rendimiento anual de 32.6 por ciento, mientras que el FTSE-BIVA registra una ganancia de 29.1 por ciento. Ambos superan a los principales índices de Nueva York, como el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq.
Abadía estimó que las bolsas mexicanas podrían mantener su tendencia positiva, aunque con un ritmo más moderado. Señaló que el consumo interno, las expectativas de inversión y eventos específicos, como el Mundial de Futbol, podrían seguir impulsando el desempeño de los mercados financieros en México.