El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu confirmó la muerte de Alí Larijani y del comandante de los Basij en ataques aéreos, asegurando una estrecha colaboración con el gobierno de Donald Trump para debilitar al régimen iraní.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó este martes la eliminación de Alí Larijani, a quien identificó como el jefe de la Guardia Revolucionaria y líder del aparato de seguridad que controla Irán. Durante un mensaje en video, el mandatario detalló que en la misma operación aérea nocturna fue abatido el comandante de los Basij, grupo paramilitar acusado de reprimir a la población civil en las calles de Teherán. Netanyahu calificó a estos mandos como una «banda de mafiosos» y señaló que su desaparición es un paso fundamental para que el pueblo iraní recupere su soberanía.
El líder israelí describió estas acciones como parte de una estrategia de «astucia» coordinada estrechamente con la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Netanyahu reveló que mantiene comunicación constante con el equipo de Trump para ejecutar tanto ataques directos como presiones indirectas en la región del Golfo Pérsico. «Somos ahora una potencia poderosa, casi global, que combate junto a su amigo», afirmó, aludiendo a la fortaleza de la alianza militar y aérea entre ambas naciones tras los eventos críticos que iniciaron en octubre de 2023.
En el marco de las celebraciones del Año Nuevo Persa y el Festival del Fuego (Chaharshanbe Souri), Netanyahu dirigió palabras de aliento a la ciudadanía iraní, deseándoles un «Nowruz» victorioso. No obstante, la realidad en Teherán es de alta tensión, con despliegues de ametralladoras y mensajes amenazantes por parte de las autoridades locales para evitar que las festividades se conviertan en protestas contra el régimen. El príncipe en el exilio, Reza Pahlavi, ha denunciado amenazas de fuerza letal contra los manifestantes pacíficos.
A 16 días de haber iniciado esta fase de la guerra, el balance de víctimas es devastador, con cifras oficiales que reportan 1,300 muertos en Irán, 850 en Líbano y 12 en Israel, además de bajas militares estadounidenses. Ante el impacto interno del conflicto, Netanyahu anunció la instrucción de un plan detallado de compensaciones para los ciudadanos israelíes afectados, con especial énfasis en brindar apoyo a las comunidades del norte del país y a quienes se encuentren en situación vulnerable por las hostilidades.