Tras 69 días de negaciones, Pemex admitió que una fuga en un oleoducto de Cantarell causó el derrame en el Golfo, resultando en el cese y denuncia penal de tres altos directivos.

Después de más de dos meses de alegatos y versiones contradictorias, la dirección general de Petróleos Mexicanos (Pemex) finalmente reconoció que el desastre ambiental registrado en el Golfo de México fue provocado por una fuga en un oleoducto marino. El titular de la paraestatal, Víctor Rodríguez, reveló que funcionarios operativos tuvieron conocimiento de la afectación en la zona de Cantarell desde los primeros días de febrero, pero optaron por ocultar la información y realizar reparaciones de manera clandestina sin informar a los mandos superiores.
La gravedad del caso radica en que el personal técnico no cortó el flujo del hidrocarburo de manera inmediata para limitar la magnitud del daño ambiental. Según los informes oficiales presentados ayer, el ducto permaneció abierto durante ocho días adicionales después de que se detectara la pérdida de integridad mecánica, permitiendo que el crudo se dispersara por la dinámica marina. Esta negligencia operativa se agravó con una «negación sistemática» de los hechos, incluso cuando las manchas de petróleo comenzaron a impactar las costas mexicanas durante el mes de marzo.
Como consecuencia inmediata, tres altos ejecutivos fueron cesados de sus cargos y denunciados penalmente ante la Fiscalía General de la República (FGR). Los funcionarios separados pertenecen a las áreas de Seguridad, Salud y Protección Ambiental, Control Marino y el liderazgo de Derrames y Residuos. Se les acusa no solo de la omisión en el reporte del siniestro, sino también del ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada en las barreras de contención, evidencia que intentaron desaparecer durante la contingencia.
Este reconocimiento oficial desmantela las hipótesis previas que sugerían descargas ilegales de buques desconocidos o emanaciones naturales de «chapopoteras». Gracias al análisis de más de 70 imágenes satelitales realizado por un grupo científico, se confirmó que la mancha de hidrocarburo se originó en las inmediaciones de la plataforma Abkatun. Con este giro en la investigación, Pemex enfrenta ahora no solo el costo de la reparación del daño ecológico, sino un proceso judicial que busca castigar la red de encubrimiento interna que permitió el desastre.