El gabinete de seguridad reveló que los dos agentes de la CIA fallecidos en Chihuahua ingresaron al país, uno como visitante sin permiso para actividades remuneradas y otro con pasaporte diplomático, sin que ninguna institución federal tuviera conocimiento de su participación en el operativo.

El gabinete de seguridad del gobierno federal emitió una tarjeta informativa en la que reveló detalles clave sobre la situación migratoria de los dos agentes de la CIA que perdieron la vida en Chihuahua tras participar en un operativo antinarcóticos. De acuerdo con los registros migratorios disponibles, uno de los agentes ingresó al país en calidad de visitante, sin permiso para realizar actividades remuneradas, mientras que el otro lo hizo con pasaporte diplomático. Ninguno de los dos contaba con acreditación formal para participar en actividades operativas en territorio nacional.
El comunicado fue difundido horas después de que la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, evadiera informar sobre el escándalo durante una aparición pública, sin ofrecer una postura clara sobre la participación de los agentes extranjeros en el operativo estatal. Las autoridades federales fueron enfáticas al señalar que ninguna de las instituciones que integran el gabinete de seguridad ni la Secretaría de Relaciones Exteriores tenían conocimiento de que agentes extranjeros estuvieran operando o fueran a participar físicamente en alguna acción operativa dentro del territorio mexicano.
El documento reiteró el marco legal que rige la cooperación internacional en materia de seguridad en México: la legislación nacional no permite la participación de agentes extranjeros en operaciones dentro del territorio, y cualquier forma de colaboración debe desarrollarse mediante mecanismos de intercambio de información, coordinación institucional y apoyo técnico, siempre con respeto absoluto a la soberanía nacional y sin subordinación a intereses externos. Ante las irregularidades detectadas, el gabinete informó que se realizan revisiones en coordinación con las autoridades locales competentes y con la Embajada de Estados Unidos en México.
En su parte inicial, el comunicado expresó el pesar del gobierno federal por el fallecimiento de los cuatro elementos, dos estatales y dos estadounidenses, y extendió condolencias a sus familias. También reafirmó la disposición de mantener una relación estrecha, seria y respetuosa con el gobierno de Estados Unidos en beneficio de la seguridad de ambos países, dejando claro que la cooperación bilateral tiene límites que no pueden cruzarse sin el conocimiento y la autorización del gobierno federal mexicano.