El Chapo Guzmán envió una nueva carta al tribunal federal de Brooklyn en la que rechaza su condena a cadena perpetua, afirma que fue juzgado por su fama y no por pruebas contundentes, y solicita un nuevo juicio con cláusula de extradición a México.

Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, volvió a comunicarse con la corte federal de Brooklyn, en Nueva York, mediante una nueva carta en la que rechazó las acusaciones que derivaron en su condena a cadena perpetua en Estados Unidos. En el escrito presentado ante el tribunal, el exlíder del Cártel de Sinaloa afirmó que fue responsabilizado por delitos que, según sostuvo, no cometió, y señaló que su notoriedad pública influyó directamente en el resultado del proceso judicial.
El juicio en su contra se realizó entre noviembre de 2018 y febrero de 2019 en la Corte Federal de Brooklyn, donde fiscales estadounidenses lo acusaron de dirigir una estructura dedicada al tráfico internacional de cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana hacia Estados Unidos, además de ordenar actos violentos contra grupos rivales. El proceso incluyó testimonios de antiguos integrantes del Cártel de Sinaloa, colaboradores protegidos y agentes estadounidenses. El 12 de febrero de 2019, un jurado federal lo declaró culpable y, meses después, el juez Brian Cogan lo sentenció a cadena perpetua más 30 años de prisión.
Desde entonces, Guzmán ha mantenido correspondencia con instancias judiciales de Estados Unidos para cuestionar el proceso que enfrentó. En distintos escritos ha insistido en que la imagen construida alrededor de su figura pesó más que las pruebas presentadas durante el juicio. Esta nueva carta se da en el contexto del rechazo a una solicitud de extradición de regreso a México, petición que el propio capo incluyó en su misiva más reciente.
La carta, redactada en inglés y traducida al español, expresa lo siguiente:
«Mi nombre es Joaquín Guzmán y estoy luchando contra la condena injusta de los tribunales bajo la suposición de Ray Donovan como fiscal de distrito y Richard Donoghue, quienes estuvieron señalándome y culpándome por una empresa criminal, cuando ya estaba establecido que no tenía nada que ver con los crímenes en Estados Unidos.
El gobierno mexicano fue responsable de todos los crímenes violentos. Yo no le hice daño a nadie. Estos cargos de mi condena, en los que fui testigo de mi propio caso, no tengo idea de por qué el gobierno federal permitió testificar en mi contra sin pruebas.
En mi país era conocido no por cosas malas, sino por las cosas buenas que he hecho en México, como querer que la familia esté unida y tener una buena vida. Ante los tribunales del Distrito Este, me culparon por cosas que no hice, todo por quién soy.
Solicito a los tribunales, en mi apelación, un nuevo juicio y una cláusula de extradición de regreso a México en ambos países, para hacer valer las leyes según mi solicitud y en la violación de mis derechos extranjeros según la política de EE. UU.
Gracias a los tribunales por aceptar esta carta en mi búsqueda de equidad para solicitar otro veredicto sobre pruebas que no eran contundentes.
Joaquín Guzmán»
La misiva resume la postura que Guzmán Loera ha sostenido de manera consistente desde su condena: que su fama como capo del narcotráfico determinó el resultado del juicio más que la evidencia presentada por la fiscalía. La solicitud de un nuevo juicio y de una cláusula de extradición a México representan dos peticiones que hasta el momento no han prosperado ante las instancias judiciales estadounidenses.