Los divorcios grises aumentan en Asia impulsados por cambios sociales, mayor independencia femenina y una esperanza de vida más larga, transformando la vida de miles de mujeres.

Los llamados divorcios grises, es decir, las separaciones entre personas de 50 años o más, registran un crecimiento sostenido en diversos países asiáticos, donde cada vez más mujeres deciden poner fin a matrimonios de décadas para iniciar una nueva etapa de su vida con mayor independencia.
Uno de los casos que refleja esta tendencia es el de Eiko Toyama, una mujer japonesa que permaneció casada durante 32 años antes de solicitar el divorcio al cumplir 60. Durante su matrimonio aseguró haber asumido las tareas domésticas, el cuidado de sus hijos y el sustento económico del hogar, mientras su esposo ejercía un control constante sobre su vida personal y profesional. Esperó a que sus hijos fueran adultos y a que su pareja aún conservara buena salud para tomar la decisión de separarse.

Tras concretar el divorcio, Toyama afirmó que experimentó una sensación de libertad y felicidad que nunca había sentido durante su matrimonio, describiendo ese momento como el inicio de una nueva etapa personal.
Especialistas señalan que este fenómeno se ha intensificado en países como Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y China continental, regiones que enfrentan un acelerado envejecimiento poblacional debido a la disminución de la natalidad y al aumento en la esperanza de vida.
De acuerdo con diversos estudios, las mujeres son quienes impulsan principalmente esta tendencia, luego de décadas enfrentando restricciones sociales, dependencia económica y normas de género tradicionales que dificultaban solicitar el divorcio. En Japón, por ejemplo, durante 2024 el número de mujeres que promovieron divorcios después de largos matrimonios duplicó al de los hombres.
Los investigadores atribuyen parte del cambio a la incorporación femenina al mercado laboral, el mayor acceso a la educación superior y la influencia cultural de generaciones que crecieron con modelos sociales distintos. La llamada Generación X, nacida entre 1965 y 1980, comenzó a priorizar con mayor frecuencia la realización personal frente a las obligaciones familiares tradicionales.
Las estadísticas respaldan esta transformación. En Corea del Sur, por primera vez, los divorcios de parejas con más de 30 años de matrimonio superaron a las separaciones de parejas con menos de cinco años casadas. Tendencias similares se observan en Taiwán, Hong Kong y China continental.
Las reformas legales también han contribuido al incremento de los divorcios grises. Países como Japón y Corea del Sur modificaron su legislación para permitir que las pensiones y otros beneficios acumulados durante el matrimonio formen parte de la división de bienes, ofreciendo una mayor seguridad económica a quienes dedicaron gran parte de su vida al cuidado del hogar y de la familia.
Sin embargo, especialistas advierten que persisten importantes desigualdades económicas. Muchas mujeres mayores continúan enfrentando dificultades para alcanzar independencia financiera debido a salarios históricamente menores y a las limitadas oportunidades laborales después de haber permanecido durante años fuera del mercado de trabajo.
Otro factor determinante es el aumento en la esperanza de vida. Vivir dos o tres décadas más después de la jubilación ha llevado a muchas personas a replantear la forma en que desean pasar esa etapa, optando por abandonar matrimonios que consideran insatisfactorios y comenzar una nueva vida.
Ese fue también el caso de Iman Lau, originaria de Hong Kong, quien tras 14 años de matrimonio enfrentó un divorcio impulsado por su esposo después de años de infidelidades. Aunque inicialmente vivió el proceso como una pérdida profunda, posteriormente encontró nuevas actividades, amistades y proyectos personales que transformaron por completo su estilo de vida.
Actualmente practica senderismo, kayak, natación, aprende piano y viaja con frecuencia, experiencias que, según relata, le permitieron redescubrirse y comprobar que la vida en solitario puede resultar plenamente satisfactoria.
Toyama, por su parte, comenzó una nueva etapa profesional realizando transmisiones en TikTok, asesorando a otras personas divorciadas y desarrollando nuevos proyectos empresariales relacionados con eventos y agencias matrimoniales.
Ambas coinciden en que las nuevas generaciones muestran una percepción distinta del divorcio. Mientras personas de su edad aún lo consideran un tema delicado o motivo de vergüenza, muchos jóvenes lo interpretan como una oportunidad para iniciar una vida diferente y más plena.
Expertos estiman que el crecimiento de los divorcios grises podría estabilizarse cuando los millennials alcancen la edad de retiro, debido a que contrajeron matrimonio bajo condiciones sociales diferentes. No obstante, consideran que durante la próxima década esta tendencia continuará en aumento en gran parte de Asia.
