Los nuevos intérpretes indígenas certificados en Chihuahua fortalecerán la comunicación de comunidades con instituciones y facilitarán el acceso a salud, justicia, trámites y servicios públicos.

El reconocimiento de nuevos intérpretes indígenas en Chihuahua representa un avance para mejorar la comunicación entre las comunidades originarias y las instituciones públicas, aunque todavía existen retos importantes para garantizar una atención adecuada e incluyente.
Durante una jornada del Programa Interinstitucional de Atención Indígena, Nicolás Martínez, titular de la Oficina de Representación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en Chihuahua, reconoció a las personas que participaron en el proceso de capacitación y certificación, al tiempo que destacó el trabajo realizado durante más de dos años para llegar a esta etapa.
Martínez señaló que este esfuerzo fue posible gracias a la colaboración entre las instituciones involucradas y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. Sin embargo, enfatizó que la certificación no debe considerarse el punto final, sino el inicio de un proceso que requiere actualización, formación y capacitación constante para quienes desempeñan labores de traducción e interpretación.
“Esto es el principio”, expresó el funcionario al referirse a la necesidad de mantener la preparación de los intérpretes y ampliar las oportunidades para que más personas puedan incorporarse a esta labor. Recordó que, durante una primera etapa, se registraron más de 60 personas interesadas en participar, lo que refleja la necesidad que existe de contar con personal preparado para atender a las distintas comunidades indígenas.
La labor de los intérpretes puede resultar determinante en situaciones cotidianas y también en procesos donde está de por medio el ejercicio de derechos. Una persona indígena puede requerir este servicio al acudir a un hospital, enfrentar un procedimiento legal, realizar algún trámite o solicitar atención ante una dependencia pública.
Por ello, Martínez destacó la importancia de que las instituciones cuenten con personal capaz de comprender y comunicarse en las lenguas indígenas de las comunidades a las que atienden. Señaló que, en la medida de lo posible, también es necesario considerar las distintas variantes lingüísticas que existen entre los pueblos originarios, debido a que no todas las comunidades utilizan una misma forma de comunicación.
El funcionario sostuvo que contar con intérpretes preparados permite reducir las barreras de comunicación que pueden impedir que una persona sea escuchada o pueda explicar correctamente sus necesidades ante una autoridad. En este sentido, su trabajo contribuye a generar puentes entre las comunidades indígenas y las instituciones responsables de proporcionar servicios públicos.
No obstante, Martínez advirtió que el compromiso institucional no debe limitarse a entregar un documento que reconozca la capacitación o certificación de los intérpretes. También consideró necesario garantizar condiciones adecuadas para que puedan desarrollar su trabajo y recibir una remuneración digna por los servicios que proporcionan.
Explicó que algunos intérpretes incluso han enfrentado dificultades para recibir el pago correspondiente por las labores que realizan, una situación que, desde su perspectiva, representa una deuda pendiente de las instituciones con quienes desempeñan una función fundamental para facilitar la comunicación entre las comunidades indígenas y las autoridades.
“No solo es el reconocimiento a través de un papel, sino también de una retribución digna”, enfatizó Martínez, al señalar que valorar esta actividad implica también generar condiciones laborales y económicas adecuadas para quienes la realizan.
El titular del INPI en Chihuahua reiteró que la certificación debe entenderse como un paso hacia una atención pública más incluyente. Para quienes hablan una lengua indígena, encontrar a una persona que pueda comprender su idioma y transmitir sus necesidades de manera adecuada puede representar una diferencia importante, especialmente cuando se trata de acceder a servicios esenciales o ejercer algún derecho.
En ámbitos como la salud y la justicia, esta labor adquiere particular relevancia, debido a que una comunicación deficiente puede dificultar que una persona explique su situación, conozca las opciones disponibles o comprenda los procedimientos que debe seguir. De ahí la importancia de contar con intérpretes que tengan preparación y conocimiento de las lenguas y variantes utilizadas por las comunidades.
Martínez reconoció que todavía existe un camino amplio por recorrer para atender las necesidades de las comunidades indígenas y fortalecer los mecanismos de comunicación con las instituciones. No obstante, destacó que los avances alcanzados son resultado de un trabajo conjunto y que la participación de distintas instituciones permite generar mejores condiciones para continuar con este proceso.
El funcionario llamó a mantener el acompañamiento a los intérpretes y a impulsar nuevos procesos de capacitación y actualización, además de ampliar las oportunidades para que más personas puedan prepararse y asumir esta responsabilidad.
Finalmente, reconoció a quienes participaron en el proceso y decidieron asumir la tarea de servir como enlace entre sus comunidades y las instituciones. Señaló que se trata de una labor que en muchas ocasiones se desarrolla lejos de los reflectores, pero que resulta fundamental para garantizar que las personas puedan ser comprendidas y atendidas cuando necesitan recurrir a alguna autoridad o servicio público.
