La UNAM analiza retomar los exámenes de admisión en línea dentro de tres años, con medidas como una segunda cámara para reforzar la vigilancia durante la aplicación.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analiza la posibilidad de volver a aplicar sus exámenes de admisión en línea dentro de un periodo de entre dos y tres años, una vez que se desarrollen mecanismos suficientes para reforzar la seguridad de las evaluaciones.
Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, explicó que uno de los mecanismos que se estudian para una eventual nueva aplicación remota consiste en utilizar una segunda cámara durante el examen, con el propósito de ampliar la supervisión sobre el espacio donde se encuentre el aspirante.
“Tendríamos que tomar en cuenta muchos factores; por ejemplo, una de las recomendaciones es tener una segunda cámara al hacer el examen en línea. Una cámara en el dispositivo que utiliza el alumno para responder el examen y otra cámara que va atrás”, explicó Lomelí en entrevista con Ciro Gómez Leyva.
El rector señaló que antes de considerar nuevamente esta modalidad será necesario revisar las vulnerabilidades que pueden presentarse al utilizar plataformas digitales para una evaluación de alta demanda.
De acuerdo con sus declaraciones, el proceso para desarrollar y probar las medidas de seguridad podría tomar entre dos y tres años. Durante ese periodo, la Universidad deberá determinar si existen condiciones suficientes para volver a aplicar una evaluación completamente remota.
La posibilidad de regresar al formato en línea se plantea después de las irregularidades detectadas en el primer examen de ingreso a licenciatura que la UNAM realizó completamente a distancia durante el proceso 2026-2027.
Tras las anomalías detectadas, la Universidad realizó un examen de control de manera presencial y posteriormente una comisión técnica de especialistas revisó el proceso, sus resultados y los mecanismos utilizados para supervisar a los aspirantes.
El informe de la Comisión Técnica estableció que, mientras no existan condiciones suficientes para garantizar la seguridad de una prueba remota, el formato que ofrece mayores condiciones de seguridad es el examen presencial con dispositivos electrónicos. La UNAM también determinó que las futuras evaluaciones presenciales se realicen en diferentes sedes para facilitar la participación de estudiantes de distintas regiones.
Lomelí reconoció que el examen en línea tenía ventajas, principalmente para quienes viven fuera de la Zona Metropolitana del Valle de México y podían presentar la evaluación desde sus propios hogares.
Sin embargo, señaló que la experiencia de este año mostró que era necesario considerar con mayor profundidad las posibilidades de recibir ayuda externa durante una prueba remota.
El rector también advirtió sobre la existencia de personas que pueden intentar obtener beneficios económicos aprovechando el interés de los aspirantes por ingresar a la Universidad.
“No hay que subestimar nunca las intenciones de personas que quieren hacer negocios a través del interés de las personas de entrar a la universidad”, declaró.
Por ello, el eventual regreso al examen en línea tendría que considerar modificaciones tanto en el diseño de la evaluación como en la manera en que se supervisa su aplicación.
La revisión de las irregularidades detectadas en el proceso de admisión continúa. Según Lomelí, se identificaron alrededor de 3 mil casos en los que se detectaron irregularidades y las pruebas correspondientes fueron suspendidas.
El universo original estuvo integrado por aproximadamente 158 mil exámenes. Un reporte basado en información del proceso de selección documentó 3 mil 248 incidencias relacionadas con conductas que incumplían las reglas establecidas para la evaluación. Entre ellas se encontraron el uso de materiales no permitidos, desvío de la mirada, utilización de redes sociales y otros comportamientos considerados irregulares.
La UNAM aplicó posteriormente un examen de control presencial como respuesta a las anomalías encontradas en la primera evaluación. Esta prueba implicó un costo aproximado de 14 millones de pesos, de acuerdo con las declaraciones del rector.
El rector indicó que todavía se busca determinar cómo ocurrieron las irregularidades y si existió algún tipo de apoyo adicional para los aspirantes involucrados.
Hasta el momento, señaló, no hay funcionarios señalados por estos hechos, mientras que la auditoría interna continúa con la revisión de la información disponible.
“Tenemos que identificar qué otro tipo de ayuda recibieron los aspirantes; ese es uno de los procesos que sigue porque una de las recomendaciones es que no se borre la información. La auditoría interna sigue su curso”, puntualizó Lomelí.
La UNAM recibió en septiembre el informe final de la comisión encargada de revisar el proceso. Entre sus recomendaciones se encuentra establecer una instancia responsable de coordinar integralmente el examen y crear un comité técnico que acompañe de manera permanente el diseño y aplicación de las evaluaciones.
Con estas medidas, la Universidad busca revisar sus mecanismos de ingreso antes de determinar si resulta viable recuperar una modalidad que permitiría presentar el examen desde distintas regiones del país.
Por ahora, el esquema presencial continúa vigente. La UNAM ha señalado que mantendrá este formato mientras no se cuente con las condiciones necesarias para garantizar una aplicación en línea segura y confiable.
Así, el posible regreso de los exámenes de admisión en línea no está planteado como una medida inmediata, sino como una posibilidad que será evaluada después de desarrollar nuevos mecanismos de seguridad, supervisión y control.
