Disturbios tras la marcha del 2 de octubre en CDMX dejaron 900 millones en pérdidas económicas, 94 lesionados y graves daños materiales; empresarios denuncian participación del crimen organizado en los saqueos

La conmemoración del 2 de octubre en la Ciudad de México terminó en una jornada marcada por violencia, saqueos y pérdidas económicas millonarias, según denuncias de empresarios y organismos del comercio organizado.
De acuerdo con cifras del Consejo para el Desarrollo del Comercio Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercioPequeño), los disturbios en el primer cuadro de la ciudad dejaron pérdidas por más de 900 millones de pesos, entre daños directos a los negocios y la suspensión de actividades en cerca de 5 mil establecimientos que optaron por cerrar ante la falta de condiciones de seguridad.
El presidente del organismo, Gerardo Cleto López Becerra, calificó los hechos como un acto de «crimen organizado», argumentando que los saqueos y ataques a comercios fueron ejecutados con planeación, herramientas industriales y violencia, muy lejos de cualquier forma de protesta pacífica.
Los disturbios se concentraron principalmente en los corredores Juárez–Madero del Centro Histórico, donde grupos encapuchados atacaron al menos 50 joyerías y comercios, rompiendo vitrinas, forzando cortinas metálicas y provocando incendios. El Centro Joyero de Madero reportó daños que superan los 600 millones de pesos, mientras que otros negocios como tiendas de abarrotes y restaurantes también fueron afectados.
La Cámara de Comercio (Canaco CDMX) estimó que los daños materiales directos ascienden a 20 millones de pesos, incluyendo infraestructura dañada, mobiliario destruido y afectaciones estructurales.
En materia de seguridad, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informó que hubo 94 personas lesionadas, de las cuales 16 eran policías, y solo una persona fue detenida pese a la magnitud de los hechos y el operativo desplegado.
Además, peritos de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX encontraron evidencia del uso de herramientas como sopletes y tijeras para cortar acero, lo que refuerza la teoría de que los ataques fueron organizados y premeditados.
“La marcha del 2 de octubre se ha convertido en una fecha de miedo para quienes trabajan y viven en el Centro Histórico”, lamentó María Fernanda González, representante de comerciantes de la zona. Señaló que cada año los locatarios enfrentan pérdidas y riesgo sin contar con garantías de seguridad ni presencia efectiva de las autoridades.
Empresarios exigieron al Gobierno de la Ciudad de México un refuerzo en la vigilancia y protocolos preventivos, advirtiendo que la continuidad de estos hechos podría llevar al cierre definitivo de muchos negocios y con ello, la pérdida de empleos para cientos de familias.
Los comerciantes afectados reiteraron su confianza en las instituciones, pero solicitaron una respuesta clara que no se limite a cifras, sino que se traduzca en acciones concretas para proteger al sector productivo formal del país.