Un hombre amenazó de muerte a una asistente médica del IMSS en San Luis Potosí y le arrojó el teclado durante una confrontación grabada en video. El IMSS activó protocolos de seguridad, condenó el incidente y brindó acompañamiento a la trabajadora afectada.

La delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social en San Luis Potosí informó que activó sus protocolos de atención y seguridad tras un incidente registrado en la Unidad Médico Familiar No. 7, donde un usuario amenazó de muerte a una trabajadora del instituto frente a otros empleados. El altercado fue grabado y difundido en redes sociales, donde generó un rechazo generalizado.
De acuerdo con testimonios recogidos por medios locales, el hombre, de entre 40 y 50 años de edad, agredió verbal y físicamente a una asistente médica que había atendido y registrado el ingreso de su esposa. Durante el episodio, el sujeto profirió amenazas directas contra la empleada y de un manotazo arrojó violentamente el teclado en su dirección.
Mediante un comunicado, el IMSS condenó el incidente y afirmó que se activaron de manera inmediata los protocolos institucionales de atención y seguridad para salvaguardar a la trabajadora involucrada. La institución subrayó que condena cualquier acto de violencia o agresión que atente contra la integridad, dignidad y seguridad tanto de sus trabajadores como de la población usuaria.

Hasta el momento, las autoridades locales no han confirmado si la empleada presentó una denuncia formal contra su agresor. En San Luis Potosí, el delito de amenazas, incluyendo las de muerte, está tipificado en el artículo 147 del Código Penal del estado y se castiga con una pena de seis meses a dos años de prisión, además de una sanción económica. Al tratarse de un delito que se persigue por querella, es necesario que la víctima presente una denuncia formal ante el Ministerio Público para que proceda la investigación. Las sanciones pueden incrementarse dependiendo del contexto o si las amenazas están vinculadas a otros delitos como violencia de género o extorsión.
El caso se suma a una preocupación creciente sobre la violencia que enfrentan los trabajadores de la salud en el país, quienes con frecuencia son blanco de agresiones por parte de pacientes o familiares inconformes con el servicio recibido.