La misión Artemis II captó imágenes inéditas del lado oculto de la Luna durante un sobrevuelo histórico que marcó un nuevo récord de distancia para la exploración humana.

La misión Artemis II concluyó uno de sus momentos más importantes al capturar imágenes sin precedentes del hemisferio oculto de la Luna, durante un sobrevuelo que llevó a la tripulación más lejos de la Tierra que cualquier misión tripulada anterior.
A bordo de la nave Orion, los astronautas experimentaron un periodo de incomunicación de aproximadamente 40 minutos mientras atravesaban la cara oculta del satélite, lo que impidió la transmisión de datos con la Tierra.

Durante esta fase, lograron registrar vistas completas de regiones que no pueden observarse desde nuestro planeta, incluyendo la imponente cuenca Orientale, un enorme cráter de casi mil kilómetros de diámetro que se extiende entre la cara visible y la oculta de la Luna.
Las imágenes también muestran diferencias notables entre ambos hemisferios: mientras la cara visible presenta grandes manchas oscuras formadas por antiguas coladas de lava, el lado oculto aparece más accidentado y cubierto de cráteres.

Otro de los registros destacados incluye un eclipse solar visto desde el espacio, donde la corona del Sol se aprecia rodeando la silueta de la Luna, así como una imagen de la Tierra captada desde la ventana de la cápsula tras la maniobra de inyección translunar.
En esta última fotografía se observan fenómenos como auroras boreales y la luz zodiacal, evidenciando la riqueza visual y científica del viaje.
El sobrevuelo marcó el punto culminante del sexto día de la misión y permitió validar sistemas de navegación y observación en condiciones reales de espacio profundo, consolidando un paso clave hacia futuras misiones tripuladas a la superficie lunar.