La Armada de México aseguró cerca de dos toneladas de cocaína que flotaban en 80 bultos a 200 millas de Acapulco, sumando este éxito al reciente desmantelamiento de un laboratorio de «Los Arreola».

La Secretaría de Marina-Armada de México propinó un golpe significativo a las estructuras financieras del crimen organizado al interceptar un cargamento de aproximadamente dos toneladas de presunta cocaína en aguas del Pacífico. El aseguramiento ocurrió a más de 200 millas náuticas al sur-suroeste de las costas de Acapulco, Guerrero, durante un operativo de vigilancia permanente que combinó el uso de inteligencia naval con el despliegue de unidades aéreas y marítimas.
De acuerdo con el informe oficial, el personal naval localizó 80 bultos flotando en altamar, los cuales contenían la sustancia ilícita. En la operación participaron una patrulla oceánica, una embarcación menor y diversas aeronaves, logrando la recuperación del material antes de que pudiera ser recolectado por grupos delictivos. El peso preliminar de la droga será ratificado por el Ministerio Público Federal una vez que el buque arribe a puerto para la integración de la carpeta de investigación correspondiente.
Ofensiva contra el narcotráfico en Guerrero
Esta acción se produce apenas dos días después de que las fuerzas federales desmantelaran un laboratorio clandestino de metanfetamina en la zona rural de Petatlán, Guerrero. En dicho inmueble, presuntamente operado por el grupo delictivo «Los Arreola», se aseguraron 300 kilogramos de droga terminada, 24 mil litros de precursores químicos y 20 mil kilogramos de sustancias sólidas. Se estima que este centro tenía una capacidad de producción mensual de 6.7 toneladas de metanfetamina, con un valor de mercado cercano a los 95 millones de dólares.
La estrategia federal, coordinada entre la Marina, la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), busca asfixiar la capacidad operativa de los cárteles en la región. Con el decomiso en altamar y la destrucción de laboratorios de alta capacidad, las autoridades pretenden reducir el flujo de estupefacientes hacia mercados nacionales e internacionales, debilitando el poder económico de las organizaciones criminales en el estado de Guerrero.