Asesinato de César Gastélum reabre debate sobre influencers y crimen organizado

El asesinato de César Gastélum reavivó el debate sobre la posible relación entre influencers y el crimen organizado, así como el presunto uso de redes sociales para lavar dinero.

El asesinato de César Gastélum reabrió el debate sobre la relación entre influencers y el crimen organizado. Un especialista explica los riesgos y las líneas de investigación.

El asesinato del influencer sinaloense César Gastélum, ocurrido durante una transmisión en vivo en Culiacán, volvió a generar cuestionamientos sobre la relación que algunos creadores de contenido pueden mantener con el crimen organizado y el papel que desempeñan las redes sociales dentro de ese entorno.

Aunque la Fiscalía General del Estado de Sinaloa no ha determinado el móvil del homicidio, especialistas consideran que el caso expone un fenómeno más amplio relacionado con el uso de plataformas digitales para difundir propaganda criminal y, en algunos casos, como una posible vía para el lavado de recursos de procedencia ilícita.

El periodista especializado en temas de narcotráfico, Óscar Balderas, explicó en entrevista con Luis Cárdenas que el clima de violencia que enfrenta Sinaloa ha colocado a diversos influencers en una situación de riesgo, incluso cuando su contenido no aborda de manera directa asuntos relacionados con organizaciones delictivas.

Gastélum, conocido en redes sociales como «Cesarín», fue asesinado el pasado 4 de agosto mientras realizaba una transmisión en vivo desde un restaurante de comida rápida en Culiacán. La Fiscalía estatal informó que una de las líneas de investigación contempla publicaciones en las que presuntamente hacía referencia a una facción del crimen organizado, aunque hasta el momento no existe una conclusión oficial sobre el motivo del ataque.

Balderas señaló que, con base en la información disponible, César Gastélum no era identificado como un propagandista abierto de algún grupo criminal.

«No era un propagandista abiertamente de una facción criminal. Sí tenía un contenido buchón… pero en realidad no utilizaba sus canales para hablar de un grupo criminal u otro», afirmó.

El especialista recordó que, en algunas de las publicaciones más recientes del creador de contenido, aparecía usando un sombrero mientras sonaba un narcocorrido asociado por algunos sectores con la facción conocida como La Mayiza. No obstante, subrayó que ese tipo de referencias no constituye evidencia de una relación con organizaciones delictivas.

Para Balderas, este fenómeno debe entenderse dentro del contexto de la guerra interna que vive el Cártel de Sinaloa desde septiembre de 2024, tras la ruptura entre Los Chapitos y La Mayiza.

«Sinaloa va a rebasar la marca de los setecientos días de guerra… uno de los síntomas más visibles es el asesinato de influencers», expresó.

Añadió que numerosos creadores de contenido adoptan la denominada estética «buchona», caracterizada por mostrar vehículos de lujo, ropa de diseñador y un estilo de vida asociado con el alto poder adquisitivo. Esa imagen, explicó, puede convertirlos en personajes de interés para organizaciones criminales o incluso en posibles objetivos dentro de los conflictos entre distintas facciones.

Asimismo, recordó que algunos influencers han sido mencionados en investigaciones financieras o en señalamientos públicos, aunque aclaró que ello no representa una prueba de responsabilidad penal ni confirma vínculos con grupos delictivos.

Durante la entrevista, Balderas también abordó una de las hipótesis que, según indicó, ha sido analizada por la Unidad de Inteligencia Financiera respecto al posible uso de influencers para blanquear recursos ilícitos mediante plataformas digitales.

El periodista explicó que el esquema consistiría en invertir dinero de procedencia ilegal para inflar artificialmente la popularidad de determinados creadores mediante la compra masiva de bots, seguidores, reproducciones y comentarios falsos.

«Muchos de estos influencers podrían estar siendo utilizados por el crimen organizado para lavar dinero», sostuvo.

De acuerdo con Balderas, al incrementar de forma artificial el alcance de una cuenta, las plataformas comienzan a generar ingresos por monetización, permitiendo que parte del dinero regrese aparentemente como ganancias legales provenientes de empresas como Google o Meta.

Como ejemplo, planteó un escenario hipotético en el que una organización criminal invierte un millón de pesos en la compra de interacciones falsas.

«Ese millón se utiliza para pagar bots y visitas falsas. Al final quizá regresan 300 mil pesos, pero ya vienen como ingresos de empresas formales como Google o Meta. El objetivo no es ganar más dinero, sino convertir recursos ilícitos en dinero aparentemente legal», explicó.

El especialista añadió que, bajo este modelo, las organizaciones aceptan perder una parte del capital original debido a que el verdadero beneficio consiste en legitimar el origen de los recursos obtenidos.

Respecto al caso de César Gastélum, Balderas puntualizó que no existe información oficial que lo relacione con este tipo de investigaciones y pidió evitar especulaciones mientras continúan las diligencias ministeriales.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa mantiene abierta la carpeta de investigación. Hasta ahora no ha informado sobre personas detenidas ni ha establecido de manera oficial el móvil del asesinato del influencer.

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