Terence Crawford venció por decisión unánime a Canelo Álvarez en Las Vegas, arrebatándole los cinturones supermedianos y convirtiéndose en tricampeón indiscutido.

En una noche histórica en el Allegiant Stadium de Las Vegas, el estadounidense Terence Crawford se impuso por decisión unánime a Saúl “Canelo” Álvarez, despojándolo de todos los cinturones de la división supermediana y convirtiéndose en el primer boxeador en la historia en dominar de manera indiscutida tres categorías.
Crawford, que subió más de seis kilos para enfrentar al mexicano, llegó como underdog, con pocas expectativas de triunfo. Sin embargo, sobre el cuadrilátero desplegó inteligencia, velocidad y precisión, anulando a un Canelo incómodo y sin capacidad de respuesta.
Desde el inicio, el estadounidense sorprendió con una puesta en escena simbólica: ingresó con la Canción del Mariachi de Los Lobos, cargando un estuche de guitarra al estilo de Antonio Banderas en Desperado, un gesto interpretado como afrenta al símbolo cultural de su rival. Canelo, más discreto, subió con un mariachi que interpretó México lindo y querido.
Una vez iniciada la pelea, Crawford dominó con su jab de derecha, usándolo como pistón constante que desgastaba al tapatío. Su movilidad y agilidad lo convirtieron en un blanco inalcanzable: saltaba sobre las puntas, cambiaba de dirección y desesperaba a Álvarez, quien apenas conectaba golpes aislados.
En el noveno round, Crawford incluso se permitió esperar a su rival en el centro del cuadrilátero, mostrando confianza absoluta. Para entonces, ya había impuesto su ritmo: un baile grácil e inteligente que dejó al mexicano frustrado.
La caída de Canelo fue más sonora por la expectativa que cargaba. Su supuesta superioridad natural en el peso jamás se reflejó en el ring. Con esta victoria, Crawford reafirma su condición de fenómeno del boxeo, escribiendo una página inédita al ser tricampeón indiscutido y destronando a una de las figuras más dominantes de la última década.