Autoridades de Ceuta solicitaron declarar el estado de emergencia y desplegar al Ejército tras el ingreso masivo de migrantes desde Marruecos.

Las autoridades de Ceuta solicitaron al Gobierno de España declarar el estado de emergencia nacional y reforzar la seguridad fronteriza con el despliegue de las Fuerzas Armadas, luego del ingreso de miles de personas provenientes de Marruecos hacia la ciudad autónoma española ubicada en el norte de África.
Videos difundidos desde la playa del Tarajal mostraron a numerosos migrantes, en su mayoría de origen marroquí, cruzando los espigones y avanzando tanto por la playa como por las carreteras para ingresar al enclave español.
Entre las personas que cruzaron la frontera se observó principalmente a hombres jóvenes, aunque también había familias acompañadas de mujeres y niños. Algunos de los migrantes incluso gritaron «¡Viva España!» al paso de fotógrafos que documentaban la escena.
Esta nueva crisis dejó además un saldo de 10 migrantes fallecidos, quienes murieron mientras intentaban alcanzar por mar el territorio español de Ceuta, confirmó el Gobierno de España. El hecho volvió a evidenciar los riesgos que enfrentan quienes utilizan esta ruta migratoria hacia el enclave fronterizo con Marruecos.
El aumento en la presión migratoria ocurre tras varias semanas de incremento en los intentos de ingreso a Ceuta, principalmente mediante cruces a nado desde territorio marroquí.
Las imágenes recuerdan la crisis migratoria registrada en mayo de 2021, cuando más de 8 mil migrantes ingresaron a Ceuta en apenas dos días, generando una situación de emergencia en la frontera.
El presidente del gobierno regional de Ceuta, Juan Jesús Vivas, pidió al Gobierno central, con sede en Madrid, declarar el estado de emergencia nacional por razones de seguridad y reforzar la presencia de policías y militares en la zona fronteriza.
El funcionario argumentó que el envío de más elementos permitiría «garantizar la inviolabilidad de la frontera y la seguridad ciudadana» ante el flujo masivo de personas.
Un día antes, Vivas había advertido que los centros de acogida para migrantes se encontraban completamente saturados y que cientos de personas permanecían durmiendo en las calles debido a la falta de espacio.
La muerte de los 10 migrantes incrementó la preocupación por el desarrollo de la crisis humanitaria en la frontera sur de Europa, mientras las autoridades españolas mantienen las labores de vigilancia y atención en la zona.
