Alrededor de tres millones de personas enfrentan incertidumbre tras la quiebra de Ueno Bank en Paraguay, entidad señalada por presuntos desvíos que involucran a exfuncionarios de alto nivel.

Una severa crisis económica y social sacude a Paraguay luego de registrarse la insolvencia y quiebra de Ueno Bank, situación que mantiene en vilo el patrimonio de aproximadamente tres millones de cuentahabientes que exigen la devolución íntegra de su dinero tras semanas de crecientes movilizaciones.
La entidad financiera captó masivamente a jubilados y pequeños negocios mediante agresivas campañas publicitarias. No obstante, los recursos de los usuarios, incluyendo un depósito de 355 millones de dólares perteneciente al Instituto de Previsión Social, fueron presuntamente canalizados mediante préstamos cuantiosos hacia empresas ligadas a directivos de la institución que finalmente no cubrieron los montos.
Frente al desfalco, la autoridad bancaria central únicamente garantiza la cobertura de hasta 75 salarios mínimos a través del fondo de protección, cifra cercana a los 40 mil dólares por usuario. El resto de las inversiones dependerá directamente de la liquidación de pasivos y activos de la entidad privada.
El impacto del caso escaló de inmediato al terreno político al vincularse la participación accionaria del ahora depuesto presidente Santiago Peña con el banco hasta inicios de 2025. El Congreso optó por un juicio político expedito que consumó su destitución, retirándole los fueros parlamentarios a los que aspiraba en caso de haberse admitido su renuncia formal.
