La CNTE pasó de ser uno de los principales aliados políticos de la Cuarta Transformación a convertirse en uno de los mayores retos para el gobierno de Claudia Sheinbaum.

La relación entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los gobiernos de la Cuarta Transformación ha experimentado una transformación significativa en los últimos años. Lo que comenzó como una alianza política basada en coincidencias ideológicas y compromisos compartidos, hoy se encuentra marcado por protestas, bloqueos y exigencias que continúan sin resolverse.
Fundada en 1979 como una corriente disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la CNTE ha mantenido una postura crítica frente a las políticas educativas y laborales impulsadas por distintos gobiernos. Durante años encontró coincidencias con el proyecto político del entonces opositor Andrés Manuel López Obrador, quien prometió revertir la Reforma Educativa impulsada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Tras llegar a la Presidencia en 2018, López Obrador cumplió uno de los principales compromisos con el magisterio disidente al derogar dicha reforma. Además, se establecieron mesas permanentes de diálogo, se autorizaron incrementos salariales y se impulsaron mejoras en prestaciones para los trabajadores de la educación.
Sin embargo, conforme avanzó el sexenio, comenzaron a surgir diferencias. La CNTE consideró insuficientes varias de las medidas implementadas por el gobierno federal y mantuvo vigentes demandas históricas como la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, cambios al sistema de pensiones, la eliminación de la USICAMM y mayores aumentos salariales.
Las tensiones se hicieron más visibles a partir de 2021, cuando la organización retomó movilizaciones, plantones y bloqueos para presionar por respuestas concretas. Uno de los episodios más recordados ocurrió en Chiapas, donde integrantes de la Coordinadora bloquearon el paso del entonces presidente López Obrador, evidenciando el deterioro de la relación.
Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia, el escenario no cambió sustancialmente. Aunque la mandataria ha reiterado su disposición al diálogo y ha descartado recurrir a medidas represivas, la CNTE sostiene que las respuestas ofrecidas no atienden el fondo de sus demandas.
Por su parte, el gobierno federal argumenta que algunas de las peticiones implican costos financieros difíciles de asumir sin afectar el equilibrio presupuestal del país. Esta diferencia de posturas ha derivado en nuevas jornadas de protesta y movilizaciones que se han mantenido durante 2025 y 2026.
El conflicto representa uno de los principales desafíos políticos para la actual administración, especialmente ante la proximidad de la Copa Mundial de Futbol 2026, evento que colocará a México bajo el escrutinio internacional. La capacidad de movilización de la CNTE y su autonomía frente a los gobiernos continúan posicionándola como uno de los movimientos sociales más influyentes del país.
