Hallan tumba maya de 1700 años en Belice con vínculos a Teotihuacán

Arqueólogos descubrieron en Caracol la tumba de Te K’ab Chak, con objetos de jadeíta, conchas y un dardo teotihuacano, sugiriendo relaciones mayas-mexicanas previas a la “entrada” del 378 d.C.

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En lo más profundo del yacimiento arqueológico de Caracol, en Belice, investigadores descubrieron una tumba maya de unos 1700 años de antigüedad que contenía los restos de un gobernante desconocido hasta ahora, y que, según los expertos, podría ser el fundador de una dinastía. El hallazgo, descrito como el primero de su tipo en esta zona, ha revelado nuevas pistas sobre un mundo mesoamericano mucho más conectado y complejo de lo que se creía.

La tumba fue hallada al excavar el subsuelo de una antigua estructura. Dentro, los arqueólogos encontraron una cámara con una rara máscara mortuoria de mosaico, joyas de jadeíta, conchas del Pacífico y cerámica decorada con motivos poco comunes, como monos, colibríes y coatís. Por los elementos rituales y el uso de cinabrio rojo, los investigadores supieron que se trataba de una figura de alto rango. Lo confirmaron al identificarlo como Te K’ab Chak, quien habría subido al trono en el año 331 d.C.

Arlen y Diane Chase, matrimonio de arqueólogos con décadas de trabajo en Caracol, fueron los primeros en analizar los restos. La tumba no solo les permitió identificar por primera vez a un gobernante en el sitio, sino también establecer conexiones entre este entierro y otros hallazgos anteriores, incluyendo vasijas y cuchillas de obsidiana similares a las de Teotihuacán, a más de 1200 kilómetros de distancia.

Entre los artefactos, destacó también un dardo de atlatl, asociado con rituales y guerreros teotihuacanos. Esto ha llevado a los Chase a proponer que las relaciones entre los mayas y los pueblos del centro de México comenzaron décadas antes de lo que se pensaba, posiblemente más de 150 años antes del evento conocido como la “entrada” de 378 d.C., cuando se cree que Teotihuacán llegó a influir en las tierras bajas mayas.

Los expertos coinciden en que los objetos encontrados podrían ser evidencia de un mundo mesoamericano globalizado, con ciudades lejanas que interactuaban políticamente y mediante redes comerciales. Sin embargo, otros investigadores como Rosemary Joyce o Gary Feinman piden cautela y señalan que aún se requieren más estudios, como pruebas de ADN e isótopos, para confirmar el origen de los materiales y la verdadera naturaleza de esas relaciones.

Aun así, el descubrimiento ha sido catalogado como un hito importante para entender el papel de Caracol en el entramado político de la época. Las autoridades beliceñas ya planean facilitar el acceso al sitio y exhibir parte de los hallazgos, mientras los arqueólogos se preparan para volver y continuar con las investigaciones que podrían cambiar la historia del mundo maya.

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