Detectan posible aurora en Beta Pictoris b y sería la primera fuera del Sistema Solar

Beta Pictoris b podría poseer un potente campo magnético, según emisiones de radio asociadas a una posible aurora detectada a más de 63 años luz.

Beta Pictoris b podría tener un potente campo magnético, según ondas de radio asociadas a una posible aurora detectada a más de 63 años luz.

Astrónomos detectaron emisiones de radio procedentes de Beta Pictoris b, un exoplaneta ubicado a más de 63 años luz de la Tierra, que podrían ser producidas por una aurora en sus regiones polares y, por tanto, constituir una señal de la existencia de un potente campo magnético.

El hallazgo todavía no ha sido sometido a revisión por pares, por lo que los investigadores consideran que se trata de una posible detección que deberá ser confirmada mediante nuevas observaciones. De confirmarse, Beta Pictoris b podría convertirse en el primer planeta fuera del Sistema Solar en el que se haya confirmado directamente un campo magnético.

La investigación fue encabezada por Kevin Ortiz Ceballos, estudiante de posgrado del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, junto con un equipo que utilizó el radiotelescopio MeerKAT, un conjunto de 64 antenas ubicado en Sudáfrica.

El equipo comenzó a buscar emisiones de radio procedentes de distintas estrellas y, entre 2025 y principios de 2026, identificó señales asociadas con el sistema Beta Pictoris. Posteriormente, observaciones realizadas en mayo permitieron a los investigadores distinguir la posición de la estrella respecto al planeta y determinar que las emisiones parecían proceder de Beta Pictoris b.

Los científicos interpretan estas señales como posibles indicios de una actividad magnética intensa. La hipótesis plantea que los electrones podrían estar siendo canalizados hacia las regiones polares del planeta por un campo magnético, generando una aurora y produciendo las ondas de radio detectadas.

Este mecanismo es comparable, en términos generales, con el funcionamiento de las auroras en algunos planetas del Sistema Solar. Los campos magnéticos pueden dirigir partículas cargadas hacia los polos, donde interactúan con la atmósfera y producen emisiones que pueden ser observadas en diferentes longitudes de onda.

La frecuencia de las ondas de radio también proporciona información sobre la intensidad que podría tener el campo magnético. Los cálculos realizados por el equipo sugieren que Beta Pictoris b podría tener un campo de al menos 1,250 gauss, una intensidad extraordinariamente elevada frente al campo magnético terrestre.

Para dimensionar la diferencia, el campo magnético de la Tierra alcanza aproximadamente 0.5 gauss, mientras que el de Júpiter, el planeta con el campo magnético más intenso del Sistema Solar, puede llegar a unos 14 gauss en determinadas regiones.

La posible intensidad de Beta Pictoris b sería comparable con la observada en algunas enanas marrones, objetos que poseen una masa mayor que la de los planetas gigantes, pero que no alcanzaron las condiciones necesarias para convertirse en estrellas.

La explicación de por qué este exoplaneta podría presentar un campo magnético tan intenso todavía no está clara. Una posibilidad está relacionada con su juventud. Se estima que Beta Pictoris b tiene apenas unos 25 millones de años, una edad extremadamente pequeña en términos astronómicos.

Su juventud implica que el planeta todavía conserva temperaturas elevadas y grandes cantidades de energía interna. De acuerdo con los investigadores, estas condiciones podrían contribuir a mantener una actividad magnética particularmente intensa.

Otra posibilidad, aunque mucho más especulativa, sería la existencia de una luna alrededor del planeta. En el Sistema Solar existe un ejemplo de cómo un satélite puede influir en la actividad magnética de un planeta: Ío, una de las lunas de Júpiter, expulsa partículas cargadas mediante su intensa actividad volcánica, alimentando parte de las emisiones que se producen en el entorno de Júpiter.

Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia concluyente de que Beta Pictoris b tenga una luna.

El interés científico por este posible campo magnético no se limita a conocer mejor el planeta. Los campos magnéticos también pueden proporcionar información sobre el interior de los mundos que orbitan otras estrellas.

En planetas como la Tierra, el campo magnético está relacionado con los procesos que ocurren en su interior y con el movimiento de materiales conductores. Por ello, estudiar una magnetosfera distante puede ofrecer pistas sobre la estructura interna y la evolución de un planeta que no puede ser observado directamente desde su superficie.

La investigación también tiene implicaciones para la búsqueda de condiciones potencialmente favorables para la vida. En la Tierra, el campo magnético ayuda a proteger la atmósfera frente a partículas cargadas procedentes del Sol. Esta protección es una de las razones por las que los astrónomos buscan magnetosferas alrededor de otros mundos.

Sin embargo, la posible detección de un campo magnético en Beta Pictoris b no significa que el planeta sea habitable. El exoplaneta tiene aproximadamente el doble del tamaño de Júpiter y unas 12 veces su masa, por lo que se trata de un mundo gigante muy diferente de la Tierra.

Además, la posible señal magnética todavía requiere confirmación independiente y nuevas observaciones.

Los investigadores esperan utilizar esta técnica para estudiar otros exoplanetas y determinar cuáles presentan campos magnéticos. En particular, existe interés en buscar señales similares en mundos de menor tamaño.

El problema es que detectar planetas rocosos como la Tierra mediante sus emisiones de radio sería considerablemente más difícil. La propia atmósfera terrestre absorbe buena parte de estas señales, lo que dificulta observar directamente desde nuestro planeta las emisiones de radio asociadas con un campo magnético débil.

Para superar esta limitación, los astrónomos podrían necesitar radiotelescopios instalados en el espacio o incluso en la cara oculta de la Luna, donde quedarían protegidos de buena parte de las interferencias de radio producidas por la actividad humana en la Tierra.

Por ahora, Beta Pictoris b representa un objetivo particularmente favorable debido a su gran tamaño y a la intensidad que aparentemente tendría su actividad magnética. Si futuras observaciones confirman que las ondas detectadas proceden realmente de una aurora generada por su magnetosfera, el descubrimiento marcaría un nuevo paso en el estudio de los campos magnéticos de planetas fuera del Sistema Solar.

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