La Cámara de Diputados aprobó en lo general la Ley de Aguas en medio de una sesión polarizada, protestas nacionales y múltiples reservas aún por desahogar.

La discusión en torno a la iniciativa que expide la Ley General de Aguas y reforma la Ley de Aguas Nacionales generó una jornada particularmente tensa en la Cámara de Diputados, donde las diferencias políticas y las presiones externas marcaron el ritmo del debate legislativo. Desde tempranas horas del 3 de diciembre de 2025, organizaciones de productores agrícolas se mantuvieron instaladas en los alrededores del Palacio Legislativo de San Lázaro, exigiendo ser escuchadas antes de que el dictamen avanzara hacia su aprobación. Este ambiente de presión se combinó con una sesión que se extendió por más de 15 horas y que expuso de manera profunda la polarización entre las bancadas.
La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, anticipó que el proceso sería largo debido al elevado número de reservas pendientes. La legisladora destacó que la discusión se tornó especialmente compleja por la postura de las fuerzas opositoras —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano—, que sostuvieron un rechazo contundente al dictamen, argumentando afectaciones al acceso al agua, omisiones en la consulta a pueblos originarios y riesgos para derechos de productores rurales. En contraste, Morena y sus aliados PT y PVEM respaldaron el proyecto en su totalidad, asegurando que se trata de una legislación necesaria ante el contexto de emergencia hídrica que enfrenta el país.
Mientras en San Lázaro continuaba el debate, diversos sectores productivos manifestaron su inconformidad en distintas regiones. En Guanajuato, agricultores anunciaron una caravana de tractores rumbo a la Ciudad de México, afirmando que la ley atenta contra derechos históricos del campo. Productores del Valle de Mexicali tomaron temporalmente la caseta hacia San Luis Río Colorado para denunciar que las reformas afectarían a adultos mayores con predios heredados. Estos grupos acusaron además falta de diálogo y una posible “imposición” legislativa.
Dentro del Pleno, el ambiente se tornó cada vez más ríspido. El senador con licencia y diputado federal Ricardo Monreal criticó lo que llamó una “campaña de desinformación” en torno al dictamen y aseguró que muchos de los argumentos utilizados para rechazar la reforma carecen de sustento. “Queremos debatir con argumentos y con los artículos en la mano. Muchas afirmaciones que aquí se han hecho están alejadas de la verdad”, expresó al intervenir ante la Asamblea. Monreal, apoyado por los coordinadores del PT y del PVEM, presentó un paquete de 18 reservas producto de reuniones con representantes del sector agrícola. Estas reservas fueron aprobadas para su discusión, aunque la mayor parte de las propuestas adicionales fueron desechadas por mayoría en votación económica.
Las intervenciones de legisladores opositores se centraron en advertencias sobre consecuencias sociales y económicas. Desde la bancada del PRI, la diputada Leticia Barrera sostuvo que el dictamen “va a lastimar el acceso al agua” y denunció que la reforma podría permitir usos discrecionales del recurso. Portando pancartas con la leyenda “El agua es vida, no botín político”, los priistas insistieron en que podría generarse un mayor malestar social si la ley se aprueba tal como está planteada.
La confrontación escaló cuando la diputada morenista María del Carmen Bautista acusó directamente a figuras del PAN de integrar un presunto “Cártel del Agua”, señalando por nombre a seis exgobernadores y exlíderes panistas a quienes responsabilizó de concentrar concesiones en Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y otros estados. Entre los señalados mencionó a Miguel Márquez Márquez, Luis Armando Reynoso, Ignacio Loyola Vera, Francisco Javier Ramírez Acuña, Marko Cortés y Vicente Fox.
En este contexto, y pese a la tensión política y social, la Cámara de Diputados aprobó en lo general el dictamen con 328 votos a favor, mientras que PRI y PAN mantuvieron su postura de rechazo. Después de esto, inició la etapa de discusión en lo particular, donde se han presentado múltiples reservas y propuestas de modificación. No obstante, la mayoría han sido descartadas antes de su discusión formal o reservadas para una votación posterior en conjunto.
A lo largo de la sesión, se registraron intervenciones para mociones de orden, rectificación de hechos y diversos señalamientos cruzados entre las bancadas. Para la presidenta López Rabadán, el panorama sigue siendo complejo debido al gran número de reservas que continúan pendientes y que podrían prolongar aún más los trabajos legislativos antes de que el dictamen sea aprobado en lo particular.