Trabajadores del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos denunciaron que la capacitación para atender el brote de ébola en África fue insuficiente y apresurada, mientras las autoridades defienden que el personal recibió entrenamiento especializado para enfrentar la emergencia.

Trabajadores del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos expresaron su preocupación por la forma en que fue organizada la capacitación previa al despliegue de personal médico destinado a atender el brote de ébola que afecta a varios países de África, al considerar que el entrenamiento resultó insuficiente para enfrentar una enfermedad de alto riesgo.
De acuerdo con los señalamientos, alrededor de 30 integrantes del servicio federal de salud participaron el mes pasado en un curso realizado en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, donde recibieron preparación para integrarse a la primera misión destinada a atender a ciudadanos estadounidenses expuestos al virus.
Los participantes afirmaron que la capacitación duró únicamente tres días y que apenas 90 minutos fueron destinados a una práctica integral sobre el manejo seguro de pacientes con ébola. Señalaron que gran parte del tiempo se ocupó en trámites administrativos relacionados con documentación médica, viajes y esquemas de vacunación.
Las críticas surgieron debido a que varios de los asistentes contaban con poca o ninguna experiencia previa en la atención de brotes epidémicos, pese a que el ébola es una enfermedad altamente contagiosa mediante el contacto con fluidos corporales infectados y puede provocar hemorragias, vómitos intensos, diarrea y complicaciones potencialmente mortales.
La misión estadounidense contempla la instalación de una unidad de aislamiento de emergencia en la base aérea de Laikipia, en Kenia, con el objetivo de brindar atención rápida a ciudadanos estadounidenses que pudieran resultar expuestos a la cepa Bundibugyo del virus, variante para la cual actualmente no existe una vacuna ni tratamientos con anticuerpos aprobados.
Hasta el 25 de junio, el brote había dejado 293 personas fallecidas, según la información presentada, mientras que la reducción de recursos destinados a la cooperación internacional ha complicado las labores de vigilancia epidemiológica y seguimiento de casos.
Frente a las críticas, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos rechazó que el personal haya sido enviado sin preparación suficiente. La dependencia aseguró que los participantes recibieron entrenamiento especializado en el uso de equipo de protección personal, protocolos de cuarentena, control de infecciones y atención clínica, además de destacar que el grupo está integrado por médicos, enfermeras, ingenieros y otros especialistas.
No obstante, algunos exfuncionarios y especialistas cuestionaron la estrategia de establecer un centro de atención en Kenia en lugar de trasladar a los pacientes a instalaciones especializadas dentro de Estados Unidos, al considerar que ello podría incrementar los riesgos para el personal sanitario y limitar las opciones de atención para quienes participen en las labores de respuesta al brote.
