El hallazgo de una bomba Mark-82 de 500 libras sin explotar en una finca del Putumayo, Colombia, provocó un choque diplomático; el presidente Petro sugiere que fue lanzada por Ecuador, mientras el presidente Noboa lo niega rotundamente.

Un equipo de investigación del New York Times localizó una munición de aviación sin explotar en una zona rural de Putumayo, Colombia, a menos de un kilómetro de la frontera ecuatoriana. El artefacto, identificado como una bomba Mark-82 de 500 libras, yacía entre cultivos de coca y plátanos. Según expertos, el explosivo —equivalente a 192 libras de TNT— habría sido letal en un radio de 229 metros a la redonda de haber detonado. El estado de la bomba es crítico: conserva el cable de activación y la espoleta, lo que la mantiene como una amenaza activa y peligrosa para los residentes.
Cruce de acusaciones presidenciales

Tras la alerta del diario, el presidente colombiano Gustavo Petro anunció en televisión nacional que la bomba no pertenece al arsenal de su ejército ni de grupos armados locales (quienes carecen de aviación), sugiriendo que las fuerzas ecuatorianas la habrían soltado accidentalmente durante sus operativos antinarcóticos. Petro ordenó la intervención inmediata de equipos especializados para su desactivación.
Por su parte, el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa rechazó las afirmaciones a través de sus canales oficiales, asegurando que las operaciones militares de su país se limitan estrictamente a su espacio aéreo. «Estamos actuando en nuestro territorio», sentenció Noboa, buscando frenar la escalada de la disputa diplomática.
Relatos de testigos y origen del artefacto
Testimonios locales, incluyendo el de una menor de 13 años, coinciden en haber visto aeronaves sobrevolar la zona el pasado 3 de marzo, fecha en la que Ecuador realizaba bombardeos tácticos en su frontera norte. Aunque la Mark-82 es de diseño estadounidense, las marcas métricas en las aletas sugieren que podría haber sido fabricada en países como Brasil, España, Turquía o incluso la propia Colombia, lo que añade una capa de complejidad a la investigación para determinar la procedencia exacta de la munición.