El titular de Hacienda, Edgar Amador Zamora, afirmó que México posee una economía resiliente con proyecciones de crecimiento para 2026, destacando la sostenibilidad de la deuda y la consolidación fiscal.

En el marco de la reciente Convención Bancaria, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Edgar Amador Zamora, emitió un diagnóstico optimista sobre el estado actual y futuro de las finanzas nacionales. El funcionario subrayó que, a pesar del entorno de incertidumbre que prevalece en los mercados internacionales, la economía de México se mantiene en una posición de solidez y estabilidad.
Amador Zamora detalló que la administración financiera del país se encuentra actualmente inmersa en un proceso estratégico de consolidación fiscal. Esta medida surge como una respuesta necesaria tras el incremento en los niveles de endeudamiento que se registraron durante el ejercicio fiscal de 2024. El objetivo primordial de este proceso es estabilizar las cuentas públicas y garantizar que el crecimiento no se vea comprometido por desequilibrios presupuestarios.
Respecto a las expectativas de desempeño para el corto y mediano plazo, el secretario proporcionó cifras alentadoras sobre la actividad económica:
- Se proyecta un rango de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 1.8 y 2.8 por ciento para el año 2026.
- México ha demostrado una notable capacidad de resiliencia frente a los episodios de volatilidad que han afectado a otras economías emergentes.
- El financiamiento de la nación se gestiona de manera mayoritaria a través de mecanismos internos y con vencimientos a largo plazo, lo que reduce la exposición a riesgos cambiarios externos.
El titular de la SHCP enfatizó que la deuda pública se encuentra en niveles totalmente sostenibles, un factor que ha sido fundamental para preservar la confianza de las agencias calificadoras internacionales. Según el funcionario, esta percepción positiva se apoya en pilares fundamentales como la existencia de reservas internacionales robustas, una notable estabilidad en el mercado laboral y la implementación de una política económica caracterizada por la responsabilidad. Estos elementos, en conjunto, forman la base necesaria para continuar impulsando la inversión productiva y el desarrollo social en todo el territorio mexicano.