El aislamiento económico contra Irán se intensifica con restricciones financieras y aéreas, mientras Washington destaca la depreciación histórica del rial y la contracción económica registrada durante 2026.

El Gobierno de Estados Unidos afirmó que su estrategia de aislamiento económico contra Irán está generando efectos sobre las conexiones financieras, aéreas y comerciales del país, en medio de la guerra y las crecientes restricciones impulsadas por Washington.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, señaló el sábado 26 de septiembre que su dependencia envió equipos a distintos países para promover medidas contra Irán y destacó las restricciones adoptadas recientemente por gobiernos de Medio Oriente. Sus declaraciones fueron difundidas a través de la red social X.
Bessent mencionó específicamente las medidas adoptadas por Turquía, Omán y Emiratos Árabes Unidos contra las conexiones aéreas iraníes. De acuerdo con el funcionario, Turquía y Omán suspendieron vuelos de Mahan Air, mientras que Emiratos Árabes Unidos dejó de permitir operaciones de aerolíneas iraníes.
El funcionario también destacó las nuevas restricciones sobre instituciones financieras. El Banco Central de Emiratos Árabes Unidos bloqueó transacciones hacia y desde Irán realizadas por sucursales del Banco Melli, mientras que Turquía retiró previamente la licencia de operación de otro banco iraní.
Estas acciones forman parte de Operation Economic Outcast, una estrategia anunciada por el Departamento del Tesoro estadounidense en agosto para ampliar las sanciones contra sectores y redes vinculadas con Irán. La campaña contempla medidas sobre finanzas, aviación, transporte marítimo, petróleo y otros mecanismos utilizados para mantener las relaciones comerciales de Teherán.
Bessent calificó la estrategia como un “Día D económico” contra Teherán y señaló que funcionarios estadounidenses mantuvieron conversaciones con más de 50 países para promover nuevas restricciones. Entre ellos se encuentra Jonathan Burke, subsecretario del Tesoro para financiamiento del terrorismo, quien realizó una gira por Medio Oriente y Europa para impulsar la estrategia.
Uno de los principales indicadores señalados por Bessent es la depreciación del rial iraní, que alcanzó mínimos históricos durante septiembre. Reportes recientes sitúan el tipo de cambio en más de 2.3 millones de riales por dólar en el mercado, en un contexto de inflación elevada y dificultades para obtener divisas.
La situación económica también se refleja en los datos oficiales de Irán. El Centro de Estadística del país reportó que la economía se contrajo 10.1% interanual entre el 21 de marzo y el 20 de junio de 2026, correspondiente al primer trimestre del calendario persa. El sector de petróleo y gas registró una caída de 26.4%, mientras que industria y minería disminuyeron 14.7%.
El impacto de las restricciones también se ha concentrado en las exportaciones petroleras, una de las principales fuentes de ingresos de Irán. Datos de seguimiento de embarcaciones citados por Reuters mostraron que las exportaciones de crudo y condensados iraníes habían caído por debajo de los 300 mil barriles diarios en mayo, su nivel más bajo en al menos seis años.
La presión sobre el sector aéreo se ha incrementado durante septiembre. Bessent había advertido que las aerolíneas iraníes enfrentarían nuevas restricciones internacionales, mientras que Washington amenaza con sanciones secundarias a empresas que proporcionen servicios como combustible, mantenimiento, aterrizaje o venta de boletos a esas compañías.
Sin embargo, el aislamiento no es completo. Compañías iraníes de menor tamaño mantienen algunas rutas internacionales, especialmente hacia China, mientras que Pekín ha mostrado resistencia a las exigencias estadounidenses para limitar sus vínculos comerciales con Teherán.
La administración de Donald Trump sostiene que el endurecimiento de las medidas económicas busca aumentar la presión sobre Irán y limitar los recursos disponibles para sus operaciones durante el conflicto. Bessent ha presentado públicamente la depreciación de la moneda, la reducción de las exportaciones y las restricciones internacionales como señales del impacto de la estrategia.
Por su parte, los efectos económicos registrados hasta ahora se producen en un contexto más amplio que incluye la guerra, las interrupciones del comercio y las restricciones financieras. Por ello, los datos disponibles muestran una fuerte contracción de la economía iraní, aunque atribuir cada uno de esos efectos exclusivamente a las nuevas medidas estadounidenses requeriría separar el impacto de las sanciones de otros factores relacionados con el conflicto.
