Más de 200 mil mexicanos mueren cada año por enfermedades cardiacas, según la Secretaría de Salud, convirtiéndolas en la principal causa de defunción en el país. Expertos llaman a la prevención.

Las enfermedades cardiacas se han consolidado como la principal causa de muerte en México, cobrando más de 200 mil vidas al año, según datos recientes de la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta situación refleja un serio reto para el sistema de salud pública y subraya la necesidad urgente de fomentar la prevención y el acceso oportuno a tratamientos especializados.
De acuerdo con la OMS, el 77% de las muertes en América Latina se deben a enfermedades no transmisibles, y las afecciones cardiovasculares encabezan la lista. En México, el panorama no es distinto. Durante 2023, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró un total de 210 mil 372 muertes por enfermedades del corazón, lo que representó el 20% del total de defunciones. Además, se estima que el 27% de las muertes prematuras antes de los 70 años están relacionadas con padecimientos cardíacos.
Uno de los principales desafíos es la brecha en la atención médica especializada. Según el Instituto Nacional de Cardiología «Ignacio Chávez», cada año se realizan aproximadamente 50 mil procedimientos cardiovasculares de alta especialidad en el país, cuando la demanda real supera el doble de esa cifra. Esta situación limita la posibilidad de atender a tiempo a miles de personas con enfermedades potencialmente tratables.
Ante esta problemática, expertos del sector salud insisten en la necesidad de fomentar una cultura de prevención. El Dr. Bruno Camacho, cirujano cardiotorácico, profesor titular en el IMSS y miembro fundador del Colegio Mexicano de Cirugía Cardiovascular y Torácica, señala que “la prevención y las decisiones médicas responsables pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.
Los especialistas coinciden en que seguir hábitos saludables puede reducir significativamente el riesgo de enfermedades del corazón. Entre las recomendaciones destacan mantener una dieta balanceada baja en grasas saturadas, realizar ejercicio físico regular, evitar el consumo de tabaco, controlar la hipertensión arterial y la diabetes, así como acudir de forma periódica a revisiones médicas preventivas.
La atención oportuna y la prevención siguen siendo las herramientas más eficaces para hacer frente a este problema de salud pública. Autoridades de salud y expertos llaman a la ciudadanía a tomar conciencia y adoptar medidas que permitan disminuir estas cifras que, año con año, siguen en aumento.