Un esténcil de mano hallado en una cueva de Indonesia, con al menos 67.800 años, podría convertirse en la evidencia más antigua de arte rupestre conocida hasta ahora.

Un nuevo estudio científico plantea que el contorno de una mano pintado con pigmento rojo en una cueva de Indonesia podría ser el arte rupestre más antiguo del mundo, con una antigüedad mínima estimada en 67.800 años. El hallazgo desafía los registros actuales sobre el origen de la expresión artística humana.
Las cuevas de la isla de Sulawesi conservan numerosos ejemplos de arte prehistórico que vinculan a antiguos grupos humanos con Sahul, la gran masa continental que durante la Edad de Hielo conectaba a Indonesia con Australia y Papúa Nueva Guinea. Estas poblaciones dejaron un legado visual que ha sobrevivido durante decenas de miles de años.
El arqueólogo y geoquímico Maxime Aubert, de la Universidad Griffith, explicó que los esténciles de mano fueron realizados con ocre mediante una técnica de rociado del pigmento alrededor de la mano apoyada sobre la roca. El estudio, publicado en la revista Nature, calificó el descubrimiento como emocionante y revelador sobre la complejidad cultural de los humanos prehistóricos.
La investigación analizó 44 sitios del sureste de Sulawesi y logró datar con precisión 11 motivos rupestres, entre ellos siete esténciles de mano. El más antiguo se localizó en la cueva de Metanduno, en la isla de Muna. En ese mismo sitio existen pinturas mucho más recientes, de hace entre 3.500 y 4.000 años, que representan animales como caballos, ciervos y cerdos.

Para determinar la antigüedad del arte, el equipo utilizó un método que analiza rastros químicos en costras minerales formadas sobre las pinturas, conocidas como “palomitas de maíz” de cueva. Esta técnica permite establecer una edad mínima para las representaciones.
El arte rupestre de Sulawesi es anterior incluso a las famosas cuevas europeas, como Lascaux, y a un esténcil de mano hallado en una cueva de España que algunos atribuyen a neandertales. Según Aubert, tras crear los esténciles, los autores estrecharon deliberadamente los dedos, dándoles un aspecto similar a garras.
Aunque algunos especialistas consideran estas huellas como evidencia de comportamiento simbólico complejo, otros llaman a la cautela. El arqueólogo Paul Pettitt, de la Universidad de Durham, señaló que la datación corresponde a una edad mínima y que no puede asumirse con certeza que los autores fueran Homo sapiens. Otras especies humanas, como los denisovanos, pudieron haber habitado la región.
El hallazgo también aporta pistas sobre las rutas de migración humana hacia Sahul. La antigüedad del arte sugiere que los ancestros de los primeros australianos podrían haber llegado a la región hace al menos 65.000 años, posiblemente siguiendo una ruta norte a través de Sulawesi.
Para el genetista Martin Richards, el estudio respalda la idea de una presencia temprana de humanos modernos en Wallacea y fortalece el modelo de una migración temprana hacia Australia.
En conjunto, la cantidad y antigüedad del arte rupestre de Sulawesi indican que la región no fue un territorio marginal, sino un importante centro cultural donde los primeros humanos vivieron, viajaron y expresaron ideas simbólicas durante decenas de miles de años.