El actor Aarón Beas rompió el silencio y reveló que la explosiva personalidad de Ximena Pichel ya había causado estragos familiares desde hace más de una década.

Luego de la polémica desatada por el video en el que Ximena Pichel, conocida en redes como ‘Lady Racista’, insulta a un agente de tránsito en la Ciudad de México, su expareja Aarón Beas ofreció contundentes declaraciones que revelan un largo historial de problemas personales y familiares.
Beas, actor egresado del CEFAT de TV Azteca, explicó que su separación de Pichel se dio hace 15 años, motivada por episodios similares al del reciente video viral. Según relató, acudieron juntos a terapias psicológicas y psiquiátricas, pero mientras a él no se le recetó ningún medicamento, a ella sí. Afirmó que el abandono del tratamiento fue un factor determinante en la ruptura, ya que Pichel no reconocía la magnitud de su problema ni el daño emocional que causaba.
La situación cobró una nueva dimensión al viralizarse el video donde Pichel enfrenta al oficial de tránsito mientras su hijo adolescente, fruto de la relación con Beas, intenta defenderla. El actor aseguró que el menor, de 16 años, se encuentra profundamente afectado, con ataques de pánico y un fuerte sentimiento de culpa por lo sucedido. “Está espantado, llorando, muy triste”, expresó Beas, quien pidió a la opinión pública que deje de atacar al menor.
En entrevista con el programa Sale el Sol, Beas reveló que durante los primeros ocho años de vida de su hijo, él se hizo cargo del niño completamente, mientras Pichel solo tenía contacto ocasional. Inclusive, afirmó que la madre de Ximena viajó desde Argentina para pedirle que solicitara la custodia total del menor, pero él decidió no hacerlo por el bien emocional del niño. “La madre es la madre, él la ama”, comentó.
Aunque considera que Pichel tiene una parte buena como madre, también admitió que los estallidos emocionales son un patrón persistente. A pesar de ello, descartó iniciar un proceso legal por la custodia, aunque enfatizó la necesidad urgente de que su expareja reciba atención profesional. “Me gustaría que ella se atienda y se responsabilice”, declaró.
Beas explicó que su mayor preocupación es el bienestar de su hijo, quien ahora enfrenta no solo la presión mediática, sino también las consecuencias psicológicas de haber presenciado el estallido de su madre en público. “Es complicado estar con una persona que no se da cuenta que tiene que tratarse”, sentenció.
La historia de Beas y Pichel se remonta a su época de formación en el CEFAT, donde intentaron formar una familia, pero la relación terminó marcada por desequilibrios emocionales no tratados. Hoy, el testimonio del actor se suma a la discusión pública sobre salud mental, maternidad y las consecuencias de la exposición viral.