El conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz amenazan con disparar los precios del petróleo hasta los 100 dólares, impactando directamente la inflación y el costo de transporte en América Latina.

La intensificación del conflicto bélico en Oriente Próximo, marcado por el abatimiento del líder supremo iraní, Alí Jameneí, y las retaliaciones contra aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, ha dejado de ser un evento geográficamente aislado para convertirse en una amenaza económica real para América Latina. Debido a la interdependencia global, la región enfrenta una «tormenta perfecta» donde el alza de los insumos básicos y la parálisis de las rutas comerciales internacionales podrían frenar el crecimiento económico local.
El epicentro de esta preocupación es el Estrecho de Ormuz, una vía marítima de apenas 33 kilómetros de ancho por donde transita más del 20% de la oferta energética mundial. El cierre de facto de este canal, provocado tanto por ataques directos como por la inseguridad que desestimula el tránsito de navíos, ha generado un desequilibrio agresivo entre la oferta y la demanda. Antes de las hostilidades, el barril de petróleo se cotizaba en 70 dólares; sin embargo, las proyecciones indican que, de no reabrirse la ruta, el precio podría escalar rápidamente hasta los 90 o 100 dólares.

Impacto en las cadenas de suministro y el consumo
Para los países latinoamericanos, el encarecimiento del petróleo no solo afecta el precio de la gasolina en las estaciones de servicio, sino que tiene un efecto dominó en toda la estructura de costos:
- Transporte y Logística: El aumento en el valor del combustible incrementa drásticamente el flete internacional y local, encareciendo todos los productos importados.
- Materias Primas: La región depende de la importación de insumos clave para la industria y la agricultura; al aumentar el costo de energía, la producción interna también se vuelve más costosa.
- Presión Inflacionaria: Estos incrementos suelen trasladarse al consumidor final, elevando el precio de la canasta básica y reduciendo el poder adquisitivo de los hogares.
Reconfiguración política y estratégica
Más allá de los números, el conflicto obliga a las naciones latinoamericanas a redefinir sus posturas diplomáticas y alianzas estratégicas. La muerte de Jameneí y la respuesta militar de Estados Unidos e Israel plantean un escenario de inestabilidad donde los países de la región deben equilibrar sus relaciones comerciales con las potencias occidentales frente a la necesidad de buscar fuentes de energía alternativas. En última instancia, América Latina se enfrenta al desafío de mitigar los «coletazos» de una guerra que, aunque ocurre a miles de kilómetros, determinará el costo de la vida y la estabilidad social en el corto plazo.