El lanzamiento de Claude Cowork, la nueva herramienta de IA de Anthropic, provocó fuertes caídas en acciones de software ante el temor de que la inteligencia artificial reemplace servicios tradicionales.

El lanzamiento de Claude Cowork, una nueva herramienta de inteligencia artificial desarrollada por Anthropic, provocó una reacción inmediata en Wall Street, donde las acciones de empresas de software, servicios legales y financieros registraron fuertes caídas ante el temor de una disrupción profunda en el modelo de negocio del software como servicio.
Claude Cowork fue presentado como un “colega con inteligencia artificial”, capaz de leer archivos, organizar carpetas y redactar documentos, además de integrar nuevos plugins especializados para áreas como ventas, finanzas, marketing de datos y servicios legales. La amplitud de funciones generó preocupación entre los inversionistas, quienes temen que este tipo de herramientas reduzca la necesidad de múltiples plataformas especializadas.
Analistas señalan que el riesgo principal radica en que empresas que adopten IA generativa puedan desarrollar internamente soluciones que antes requerían suscripciones costosas a servicios externos de análisis, investigación y gestión de datos, afectando directamente los ingresos de compañías consolidadas del sector.
El nerviosismo se reflejó en los mercados. Un ETF que sigue a la industria del software cayó 5.69 por ciento el martes, su peor jornada desde abril, y retrocedió otro 1 por ciento el miércoles. Acciones individuales también sufrieron desplomes históricos: Thomson Reuters perdió 15.83 por ciento, LegalZoom cayó 19.68 por ciento, mientras que RELX, propietaria de LexisNexis, retrocedió 14 por ciento en Londres.
Thomas Shipp, director de análisis de renta variable en LPL Financial, advirtió que con herramientas como Claude Cowork, incluso usuarios no técnicos podrían reemplazar flujos de trabajo existentes, reduciendo la dependencia de software especializado. Esta percepción impulsó una venta masiva que también alcanzó a empresas financieras con exposición al sector tecnológico, como Blue Owl, cuyas acciones cayeron 9.76 por ciento.
El impacto no se limitó al software legal y financiero. Empresas de datos como FactSet registraron pérdidas superiores al 10 por ciento, reflejando el temor de que la IA generalista pueda erosionar modelos de negocio basados en información propietaria.
El debate se extendió al impacto laboral. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, advirtió recientemente que la IA podría provocar una disrupción “inusualmente dolorosa” en el empleo, con la posible sustitución de hasta la mitad de los puestos administrativos de nivel inicial en los próximos años. No obstante, otros líderes tecnológicos han presentado una visión menos drástica.
Algunos analistas consideran que la reacción del mercado fue exagerada. Recuerdan casos previos, como la caída de Nvidia tras el lanzamiento de modelos de IA económicos por parte de la empresa china DeepSeek, que finalmente no provocaron la disrupción esperada. Incluso, Nvidia alcanzó posteriormente una capitalización histórica.
Expertos como Nick Dempsey, de Barclays, dudan que los modelos de IA general puedan sustituir la experiencia especializada por industria, mientras que analistas de Aurelion Research atribuyen la caída a la incertidumbre inicial y prevén que el mercado se estabilice conforme se observen resultados más concretos del uso de la IA en las empresas.