Colapsan hospitales de Venezuela tras los devastadores terremotos

Los hospitales de Venezuela permanecen rebasados tras los terremotos, con pacientes atendidos al aire libre, morgues saturadas y una creciente crisis humanitaria en Caracas y La Guaira.

Los hospitales de Venezuela permanecen colapsados tras los terremotos, con pacientes atendidos al aire libre, morgues saturadas y una creciente emergencia sanitaria.

Los hospitales de Venezuela enfrentan una de las mayores crisis de su historia reciente luego de los terremotos que sacudieron al país, dejando una emergencia sanitaria que ha rebasado la capacidad de atención en centros médicos y morgues de Caracas y La Guaira.

A dos días del desastre, las unidades hospitalarias continúan recibiendo un flujo constante de personas lesionadas, mientras familiares recorren hospitales y depósitos forenses en busca de información sobre sus seres queridos. Médicos que laboran en el sistema público señalaron que nunca habían enfrentado una situación de esta magnitud, especialmente en instalaciones que desde hace años operan con recursos limitados.

La saturación obligó a que numerosos pacientes fueran atendidos en patios y áreas exteriores de los hospitales. En algunos casos, personas permanecían internadas en camillas al aire libre, con soluciones intravenosas sujetas de árboles debido a la falta de espacio dentro de las instalaciones.

La situación también alcanzó a las morgues. En una de ellas, diseñada para albergar únicamente dos cuerpos, llegaron a concentrarse alrededor de 30 cadáveres. Además, la falta de electricidad provocó fallas en los sistemas de refrigeración, acelerando el proceso de descomposición y complicando aún más las labores del personal.

Las escenas registradas durante el viernes reflejaron la presión que enfrenta el sistema de salud venezolano, considerado uno de los sectores más afectados por años de crisis económica y problemas estructurales. En diversos hospitales, los escombros permanecían alrededor de los edificios mientras médicos y enfermeras continuaban atendiendo a los lesionados.

Ante la insuficiencia de recursos oficiales, ciudadanos y voluntarios comenzaron a organizarse para llevar agua potable, medicamentos, material de curación y otros insumos básicos a los hospitales más afectados. Paralelamente, se habilitaron hospitales de campaña, entre ellos uno instalado en la terminal de autobuses de Catia La Mar, para ampliar la capacidad de atención.

En el Hospital Periférico de Catia, en Caracas, una niña de cinco años era atendida tras haber sido rescatada de entre los escombros. Mientras era sometida a estudios médicos, repetía constantemente que había ocurrido un terremoto. Familiares informaron que su hermano de nueve años y su abuela fallecieron durante el colapso del inmueble donde se encontraban.

En redes sociales también circularon imágenes de menores rescatados sin la compañía de sus padres, incluyendo un bebé de seis meses con lesiones visibles en el rostro, lo que incrementó la preocupación por el impacto de la tragedia en la población infantil.

En la morgue estatal de Bello Monte, decenas de familias aguardaban noticias sobre personas desaparecidas o realizaban los trámites para identificar a familiares fallecidos. El ambiente permanecía marcado por el silencio y el dolor, interrumpido únicamente por el llanto de quienes confirmaban la pérdida de un ser querido.

Entre los presentes se encontraba Stuart Pinto, de 49 años, quien esperaba la entrega del cuerpo de su hijo Deyker Pinto, de 34 años. Relató que llevaba dos días sin dormir y que únicamente deseaba recuperar los restos de su hijo para darle sepultura.

En el Hospital José María Vargas, algunos pacientes que ya permanecían internados antes de los sismos señalaron que el edificio también sufrió daños importantes. En el exterior, familiares consultaban listas de pacientes con la esperanza de localizar a sus seres queridos.

La escasez de ambulancias obligó a que numerosas víctimas fueran trasladadas en vehículos particulares hacia distintos hospitales. En el Hospital Domingo Luciani llegaron automóviles con personas heridas cuyos acompañantes solicitaban ayuda de inmediato al personal médico.

Mientras tanto, la Clínica Comunitaria Alfredo Machado, ubicada en Catia La Mar, pasó de atender consultas médicas habituales a convertirse primero en un centro de clasificación de víctimas y, posteriormente, en un punto receptor de personas fallecidas, reflejando la rápida evolución de la emergencia que mantiene bajo presión al sistema sanitario venezolano.

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