Hummer y Habana, dos perros criollos rescatados, fueron entrenados en Jalisco para detectar el gusano barrenador del ganado, anticipando la plaga que amenaza al sector pecuario nacional.

Jalisco lanzó una estrategia inédita para enfrentar al gusano barrenador del ganado (GBG): la incorporación de perros rescatados como detectores sanitarios. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) presentó a Habana y Hummer, dos lomitos criollos entrenados por el Senasica para identificar, con su olfato, el olor de las heridas provocadas por la larva en bovinos, ovinos, caprinos y porcinos.
El GBG es una plaga grave, pues la larva destruye tejido vivo, debilitando a los animales y ocasionando pérdidas millonarias. Su expansión ya ha generado brotes en Campeche, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, Oaxaca y Veracruz, además de afectar las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.
El secretario de Agricultura de Jalisco, Eduardo Ron Ramos, advirtió que la entidad no puede ser reactiva: “Es muy probable que llegue el gusano barrenador a Jalisco y no queremos ser reactivos”. El plan busca blindar al estado, principal productor pecuario del país.
Los perros fueron seleccionados por sus características de adaptabilidad, valentía y glotonería, esta última esencial para entrenarlos mediante recompensas. Utilizan un método de detección pasiva, sentándose al identificar el olor característico de la infestación, con mayor precisión que una inspección visual.
La primera misión de Habana y Hummer será en Totatiche, Jalisco, un punto estratégico de cruce de ganado hacia EE.UU. El gobierno estatal planea expandir el programa con seis binomios caninos adicionales antes de fin de año, mediante la creación de la primera escuela canina estatal de sanidad pecuaria en México.
El modelo no es nuevo en el mundo: países como Brasil, Australia y República Dominicana lo han usado con eficacia superior al 90%. En México, el Senasica ya incorporó 13 binomios caninos en 2024, de los cuales seis se entrenaron específicamente para detectar al gusano barrenador.
El proyecto jalisciense no solo fortalece la bioseguridad pecuaria, sino que también brinda una segunda oportunidad de vida a perros rescatados, demostrando cómo la innovación y la empatía pueden unirse en la protección del campo mexicano.
