Irán lanzó una ofensiva con misiles contra Israel en represalia por los bombardeos perpetrados en el Líbano, advirtiendo que cualquier contraataque directo provocará una respuesta militar devastadora en la región.

La República Islámica de Irán ejecutó un ataque masivo con misiles balísticos dirigidos hacia el territorio de Israel este domingo 7 de junio. La ofensiva militar se consolidó como una medida de represalia directa luego de que el gobierno israelí mantuviera y expandiera sus operaciones de bombardeo aéreo sobre la capital del Líbano. El alto mando del Ejército iraní emitió una declaratoria de advertencia formal, señalando que cualquier intento de contraataque o la persistencia de las incursiones en la nación árabe desencadenará una respuesta punitiva de proporciones devastadoras.
El jefe del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya, el general de división Ali Abdolahi, precisó a través de canales oficiales que Teherán había condicionado el mantenimiento de la estabilidad al cese de las agresiones en el barrio de Dahye, en Beirut. Debido al incumplimiento de estas premisas, las fuerzas aeroespaciales de la Guardia Revolucionaria activaron sus plataformas de lanzamiento en la provincia occidental de Kermanshah, lo que provocó que el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, catalogara formalmente a las bases y activos de Israel y de Estados Unidos como objetivos legítimos.
La escalada bélica ocurre de forma simultánea a la ruptura del acuerdo de alto el fuego condicionado que se había establecido previamente en la región del Líbano. De acuerdo con los posicionamientos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, liderado por Abás Araqchí, las acciones del Estado judío violaron los términos de las salvaguardas diplomáticas acordadas con el gobierno norteamericano el pasado 8 de abril, las cuales integraban la protección de la soberanía de la nación árabe y el cese de los bloqueos navales periféricos.
La crisis internacional coincidió con el arribo a la capital iraní del ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, quien funge como emisario especial para entregar una notificación diplomática al líder supremo Mojtaba Jameneí orientada a destrabar las mesas de paz. Las autoridades de Teherán reiteraron que la viabilidad de cualquier proceso de negociación civil y la posterior reapertura operativa del estrecho de Ormuz —corredor marítimo indispensable para el flujo global de energéticos como petróleo y gas— dependerán de la suspensión definitiva de las operaciones armadas en el sur del Líbano.
