Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz tras ataques en Líbano que dejaron más de 100 muertos y cientos de heridos, en medio de una nueva escalada regional.

Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz este miércoles, en una nueva señal de escalada en Medio Oriente, luego de los recientes ataques atribuidos a Israel en distintas zonas de Líbano, que dejaron un saldo de al menos 112 personas muertas y 837 heridas.
El cierre de esta ruta marítima, considerada una de las más estratégicas para el comercio energético mundial, se produce en un contexto de creciente tensión regional y de fragilidad en los acuerdos de tregua anunciados en días recientes. Medios internacionales reportaron que Teherán interrumpió nuevamente el tránsito de buques petroleros por la zona, al considerar que la ofensiva en territorio libanés representa una ruptura del entendimiento alcanzado previamente.
De acuerdo con reportes difundidos este 8 de abril, los bombardeos impactaron zonas residenciales del centro de Beirut, así como suburbios del sur de la capital y otras regiones del sur y este de Líbano. El balance preliminar fue dado a conocer por autoridades sanitarias libanesas y retomado por agencias y medios internacionales.
En medio de este escenario, autoridades de Israel y Estados Unidos han sostenido que Líbano no forma parte de la tregua planteada con Irán, lo que ha dejado abierta la posibilidad de una nueva ampliación del conflicto en la región. Esa postura ha sido uno de los factores que alimentan la incertidumbre sobre la estabilidad del alto al fuego y el futuro inmediato de la navegación en Ormuz.
El estrecho de Ormuz es un punto clave para el transporte global de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción en su operación tiene repercusiones directas sobre el comercio internacional, los costos energéticos y los mercados financieros. En días previos, incluso se había reportado una circulación limitada y negociaciones parciales para permitir el paso de ciertos buques, lo que ahora vuelve a quedar en entredicho con este nuevo cierre.
La nueva decisión de Irán ocurre en un momento especialmente delicado para la región, donde los enfrentamientos indirectos, los bombardeos y las tensiones diplomáticas mantienen en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una mayor desestabilización en Medio Oriente.