Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, se declaró culpable en Chicago por narcotráfico y lavado de dinero. Su proceso continúa mientras persisten tensiones internas en el Cártel de Sinaloa.

Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, modificó oficialmente su postura legal y se declaró culpable en una audiencia celebrada el lunes 1 de diciembre en Chicago, Illinois. La diligencia tuvo lugar a las 13:30 horas, en la Sala 1241 del Tribunal Federal ubicado en Everett McKinley Dirksen, donde la Jueza de Distrito Sharon Johnson Coleman recibió la nueva declaración.
De acuerdo con el periodista Jesús García, el también conocido como “El Güero” aceptó responsabilidad por dos delitos de carácter federal: lavado de dinero y actividades de narcotráfico vinculadas al Cártel de Sinaloa. La próxima audiencia procesal fue programada para el 1 de junio, fecha en la que se espera avance la discusión sobre la sentencia que podría enfrentar.
Información judicial apunta a que Guzmán López reconoció además su intervención en el secuestro de una persona trasladada a Estados Unidos, señalamiento que estaría relacionado con el caso de Ismael “El Mayo” Zambada. Cabe recordar que Zambada ha sostenido públicamente que su captura en territorio estadounidense ocurrió después de haber sido engañado y posteriormente entregado por la fuerza. Sin embargo, autoridades estadounidenses reiteraron que la admisión del hijo de El Chapo sobre dicho secuestro no le otorga beneficios ni acuerdos adicionales.
Tanto Guzmán López como El Mayo Zambada fueron detenidos en julio de 2024. En un inicio, ambos negaron los cargos por narcotráfico, blanqueo de capitales y uso de armas de fuego con fines criminales. No obstante, el 25 de agosto, Zambada también se declaró culpable de dos delitos federales.
La acusación contra Guzmán López sostiene que, junto con sus hermanos, integró y dirigió la facción conocida como Los Chapitos, grupo que tomó control de las operaciones de El Chapo después de su extradición y condena a cadena perpetua en 2019. Tras la detención tanto de Guzmán López como de Zambada, se desataron enfrentamientos entre Los Chapitos y la llamada “Mayiza”, disputa que ha derivado en un saldo estimado de 1,200 homicidios y alrededor de 1,400 personas desaparecidas en México, según reportes de autoridades.
Históricamente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado al Cártel de Sinaloa como la organización criminal responsable del ingreso masivo de fentanilo al país, droga que ha provocado miles de muertes por sobredosis. La estructura dirigida en buena parte por Los Chapitos participa en todas las etapas: adquisición de precursores químicos en China, procesamiento de sustancias en laboratorios clandestinos, fabricación de pastillas y polvo, exportación hacia territorio estadounidense mediante rutas terrestres, marítimas, aéreas y túneles, así como la distribución interna.
La DEA ha identificado a múltiples operadores dentro de esta red, entre ellos Yaqin WuKun Jiang, Samuel Leon-Alvarado, Noel Perez-Lopez, Luis Javier Benitez-Espinoza, Alan Gabriel Nunez-Herrera, Liborio Nunez-Aguirre, Oscar Noe Medina-Gonzalez, Mario Alberto Jimenez-Castro, Nestor Isidro Perez-Salas, Jorge Humberto Figueroa-Benitez y Julio Marin-Gonzalez, quienes se desempeñan como proveedores de químicos, jefes de laboratorios, transportistas, distribuidores, operadores financieros y facilitadores del tráfico de armas.
La declaración de culpabilidad de Guzmán López marca un nuevo momento en la ofensiva judicial de Estados Unidos contra el Cártel de Sinaloa, una organización cuya actividad ha tensado la relación diplomática entre Washington y México por el impacto humanitario producido por el fentanilo. Aunque el proceso legal continúa, la admisión del acusado abre paso a una posible sentencia significativa que podría influir en las dinámicas internas del grupo criminal.
