La Casa Roja de Frida Kahlo, ubicada en Coyoacán, abrió como museo y muestra objetos, cartas y recuerdos íntimos que revelan la faceta más personal de la artista.

El legado de Frida Kahlo encuentra un nuevo espacio en Coyoacán con la apertura de la Casa Roja, convertida en el Museo Casa Kahlo, donde se exponen recuerdos íntimos y los primeros destellos de su creatividad.
Ubicada en Aguayo 54, a pocas cuadras de la Casa Azul, la propiedad fue hogar de los padres de la pintora y refugio donde acudía en busca de compañía familiar o tras discusiones con Diego Rivera. Posteriormente, pasó a manos de su hermana Cristina y más tarde a Mara Romeo Kahlo, sobrina nieta de la artista, quien donó la casa para su conversión en museo.
“Esta casa es roja porque es el corazón de la familia Kahlo. Aquí van a encontrar no a la Frida Kahlo que dejamos en el otro museo, sino a la Frida de carne y hueso”, explicó Mara Romeo durante la inauguración.
El acervo incluye piezas de gran valor simbólico como un bordado de una casita hecho por Frida a los cinco años, paisajes que copiaba de postales, sus primeros trabajos con el pintor Fernando Fernández Domínguez, utensilios de pintura y exvotos que anticipaban su estilo singular.
El recorrido exhibe también espacios familiares como la cocina —donde se resguarda su único mural conocido— y un sótano que funcionó como refugio privado. A ello se suman objetos cotidianos: fotografías, ropa, joyas, juguetes, perfumes, cartas y adornos que revelan la profunda cercanía entre Frida y su hermana Cristina, quien fue su cuidadora en los momentos más difíciles.
“El tesoro que hoy se presenta aquí fue guardado por generaciones de la familia Kahlo y convertido en el Archivo Isolda P. Kahlo”, señaló Adán García Fajardo, director del recinto.
El museo abrirá oficialmente al público el 27 de septiembre, en horario de 9:00 a 19:00 horas de miércoles a lunes. Los boletos pueden adquirirse en el portal oficial: museocasakahlo.org.