La NASA retrasó el lanzamiento de Artemis II tras detectar un problema con el flujo de helio en el cohete SLS, lo que obliga a retirar el vehículo de la plataforma.

La NASA volvió a retrasar el lanzamiento de la misión Artemis II luego de detectar un problema con el flujo de helio en la parte superior del cohete del Space Launch System (SLS).
El helio es un gas fundamental para presurizar los tanques de combustible y limpiar las líneas de propulsión. Ante la anomalía, la agencia decidió retirar el cohete de la plataforma de lanzamiento y trasladarlo al Vehicle Assembly Building (VAB) para realizar trabajos de mantenimiento, descartando así un despegue en marzo.
La decisión contrasta con la postura expresada un día antes, cuando funcionarios habían mostrado confianza en lanzar el 6 de marzo tras concluir con éxito el ensayo general húmedo, prueba que simula el abastecimiento completo de combustible.
Incertidumbre técnica

El problema del helio surgió después de que la NASA finalizara el último ensayo de descontaminación. El administrador Jared Isaacman señaló que la falla debe resolverse fuera de la plataforma, aunque todavía no se determina la causa exacta.
Por su parte, la directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, reconoció que las fugas de hidrógeno detectadas previamente siguen siendo un desafío técnico recurrente en el programa Artemis. Aunque el reemplazo de sellos pareció mejorar el rendimiento, persisten interrogantes sobre humedad detectada cerca de las líneas de propulsión.
La NASA mantiene como objetivo una ventana de lanzamiento a partir de abril, con fechas tentativas previamente identificadas el 1, 3, 4, 5, 6 y 30 de ese mes, aunque también se evalúan opciones en mayo y junio.
Tripulación y relevancia histórica
Cuando despegue, Artemis II llevará a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, en una misión de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna.
El vuelo marcará el regreso de astronautas al espacio profundo por primera vez desde el fin del programa Apolo en 1972.
No obstante, el traslado del cohete —un recorrido de 13 kilómetros sobre una plataforma móvil— podría generar tensiones adicionales en el hardware, lo que abre nuevas dudas sobre la viabilidad de cumplir la ventana de abril. Incluso, no se descarta la necesidad de realizar otro ensayo general antes del lanzamiento definitivo.