La madre de Julio César Jasso, tirador de Teotihuacán, creía que su hijo había desaparecido o viajado a Rusia, y se enteró por los noticieros de que era el responsable del ataque que dejó dos muertos y 13 heridos el 20 de abril.

María Guadalupe, madre de Julio César Jasso Ramírez, el agresor que abrió fuego contra turistas en la Zona Arqueológica de Teotihuacán el 20 de abril, vivió horas de angustia creyendo que su hijo había desaparecido, sin imaginar lo que realmente estaba ocurriendo. La última comunicación que tuvo con él le dejó la idea de que viajaría a Rusia, destino que el joven de 27 años le había mencionado antes de perder contacto.
Ante el silencio repentino, la madre tomó la iniciativa de llamar directamente al hotel donde se hospedaba su hijo para preguntar si el taxi que lo recogería había llegado, preocupada por no recibir noticias suyas pese a que él le había prometido llamarle. Julio César le había explicado previamente que había tenido que adquirir un nuevo teléfono por problemas con el anterior, pero tampoco respondió en ese número, lo que incrementó la inquietud de la familia.
Fue hasta la noche del 20 de abril que la familia Jasso se enteró, a través de los noticieros, de que Julio César era señalado como el responsable del ataque en Teotihuacán que dejó una turista canadiense muerta, al menos 13 personas heridas y al propio agresor sin vida tras el enfrentamiento con elementos de la Guardia Nacional.
Las investigaciones revelaron posteriormente que el cambio de teléfono no fue casual. Las autoridades señalaron que días antes del atentado, el agresor adquirió un equipo básico y cambió su número telefónico presuntamente con la intención de dificultar su rastreo, lo que apunta a una planificación deliberada del ataque. El caso continúa bajo investigación mientras las autoridades analizan los antecedentes y el perfil conductual del atacante previo al hecho que conmocionó a visitantes nacionales y extranjeros en uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos de México.