Una narcomanta que amenaza a Iván Archivaldo Guzmán apareció junto a 20 cadáveres en Sinaloa, lo que revela una nueva pugna interna en el Cártel de Sinaloa.

La madrugada del domingo 29 de junio, una escena de extrema violencia sacudió la zona rural norte de Culiacán, Sinaloa, donde fueron hallados 20 cadáveres junto a una narcomanta con amenazas directas contra Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, y su círculo de colaboradores conocidos como “los chapitos”. La lona, firmada por un grupo autodenominado “El Pueblo de Sinaloa”, apareció colgada junto a un vehículo tipo van y cerca de un puente donde colgaban cuatro cuerpos decapitados.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado, los cuerpos encontrados presentaban múltiples heridas por arma de fuego. En la camioneta blanca fueron hallados 16 cadáveres —15 completos y uno más decapitado— mientras que bajo el puente se encontró una bolsa con cinco cabezas humanas, en una de las escenas más brutales que ha registrado la entidad en los últimos años.
La narcomanta, escrita en letras negras sobre fondo blanco, contenía insultos y acusaciones directas contra Iván Archivaldo, a quien mencionaban con desdén como “Ivana Archivalda”. El mensaje lo acusaba de extorsionar, esconderse y robar al pueblo, e incluía también una amenaza para los denominados “Chapozetas”, una célula del Cártel de Sinaloa a la que se acusa de replicar métodos violentos de Los Zetas, como el secuestro y el cobro de piso.
El texto concluía con una declaración de guerra: “Aquí los vamos a esperar. Bienvenidos al nuevo Sinaloa sin extorsiones”, un mensaje que busca posicionar a este grupo como supuesta fuerza “limpiadora” del crimen organizado. Aunque no hay confirmación oficial sobre su estructura, se presume que “El Pueblo de Sinaloa” estaría intentando desplazar a los hijos de El Chapo mediante una campaña violenta de “reconquista territorial”.
Desde 2017, esta narrativa ha sido promovida por un grupo que se hace llamar “Chapo Zetas Levantados”, que publica en redes sociales interrogatorios grabados a presuntos criminales antes de ejecutarles. En varios casos, las víctimas han sido localizadas sin vida el mismo día de la publicación. Entre los nombres mencionados en esas grabaciones están operadores clave como Saúl Loya, “Panu” y Eulalio Vargas Garay, alias “El Señor Raúl”, acusados de trabajar bajo órdenes de los chapitos.
Casos como el de Iván Ignacio, asesinado luego de revelar puntos de venta de droga en zonas turísticas de Mazatlán, o Luis Magaña Tirado, desaparecido por 15 días antes de aparecer sin vida tras acusar a autoridades de proteger al cártel, evidencian la brutalidad del grupo detrás de estos actos. En varios de estos mensajes, también se amenaza abiertamente a figuras públicas y operativas del narco sinaloense.
La estrategia de utilizar narcomantas con mensajes dirigidos al pueblo o contra otros grupos no es nueva y ha sido replicada por distintos cárteles para justificar sus acciones como una forma de “defensa comunitaria”. En este caso, la narrativa de “El Pueblo de Sinaloa” apunta a deslegitimar a los chapitos, acusándolos de prácticas dañinas para la sociedad, como la extorsión generalizada.
Esta violenta manifestación de poder no solo revela una nueva fractura dentro del Cártel de Sinaloa, sino también el intento de ciertos grupos por reposicionarse como fuerzas con respaldo popular, algo que suele ser parte de una guerra psicológica y territorial en la lucha por el control del narco. Las autoridades estatales y federales no han emitido aún una postura oficial sobre la identidad de los responsables, pero se espera que las investigaciones se intensifiquen ante la gravedad del crimen.