Una riada en Nepal y el Tíbet dejó al menos 675 muertos y cerca de 3 mil desaparecidos, mientras equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes entre escombros.

Una riada en Nepal y el Tíbet dejó al menos 675 personas muertas y cerca de 3 mil desaparecidas, luego de que un enorme torrente de agua, lodo y escombros arrasara comunidades del norte de Nepal y zonas de la región autónoma del Tíbet, en China.
Las autoridades nepalíes informaron que el número de fallecidos ascendió a 579, mientras que en el Tíbet se reportaron otros cinco muertos. El balance continúa siendo provisional debido a que existen comunidades que permanecen incomunicadas y a que los equipos de emergencia todavía no han podido revisar todas las zonas afectadas.
La cifra de personas en paradero desconocido también aumentó considerablemente. De acuerdo con los reportes disponibles, cerca de 3 mil personas continúan desaparecidas, de las cuales 2 mil 426 serían originarias de Nepal.
El desastre ocurrió el miércoles, cuando una crecida repentina del río Bhote Koshi arrastró agua, lodo y grandes cantidades de escombros, provocando graves daños en viviendas, edificios, caminos y puentes. La fuerza de la corriente fue comparada con la de un tsunami debido a la velocidad con la que avanzó por las comunidades.
El fenómeno habría estado relacionado con el derrumbe parcial de un glaciar. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró el movimiento como un evento sísmico de magnitud 5.2, aunque las autoridades y especialistas han señalado que la emergencia estuvo directamente relacionada con el desplazamiento de grandes cantidades de agua y material.
En Nepal, la riada afectó especialmente zonas ubicadas en los valles de los ríos Trishuli y Bhote Koshi. Entre las áreas golpeadas se encuentra Syabrubesi, uno de los principales puntos de acceso hacia la ruta de senderismo de Langtang, además de comunidades utilizadas por personas que realizan peregrinaciones hacia el monte Kailash y el lago Mansarovar, en el Tíbet.
Las labores de rescate continúan entre viviendas destruidas, carreteras bloqueadas y grandes acumulaciones de lodo y piedras. Los equipos buscan a personas que podrían haber quedado atrapadas o aisladas después de que la corriente arrasara comunidades completas.
En el Tíbet, el gobierno chino desplegó alrededor de 800 elementos de rescate, además de perros especializados y embarcaciones rápidas. Sin embargo, las condiciones del terreno han complicado las operaciones debido a la geografía montañosa, las carreteras estrechas y el riesgo de nuevas crecidas.
Las autoridades también mantienen vigilancia sobre una zona de represa ubicada río arriba, debido a la posibilidad de que nuevas acumulaciones de agua puedan generar riesgos adicionales para las comunidades cercanas.
Mientras continúan las labores de búsqueda, familiares de personas desaparecidas se han trasladado a distintas zonas afectadas para intentar obtener información sobre su paradero. Las organizaciones de ayuda humanitaria han advertido sobre la magnitud de la emergencia y las dificultades que enfrentan las comunidades que perdieron viviendas, caminos y servicios.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja señaló que pueblos enteros y zonas comerciales fueron arrasados por la fuerza de la corriente, por lo que las labores de rescate y atención a los damnificados podrían prolongarse durante los próximos días.
